Un alemán dijo sabiamente que los hechos y personajes de la historia aparecen dos veces: la primera vez como tragedia y la segunda vez como una farsa.
Por: Alvaro Moisés Daza / Democracia en la Red.
Esto me lleva a pensar que ya en el 2000 Enrique Peñalosa le había declarado la guerra al sentido común en materia ambiental: durante su primer mandato intentó por todos los métodos posibles incluir unos terrenos a las afueras del norte de Bogotá en procesos de expansión urbana que favorecen a los grandes gremios de la construcción y a la rosca política que funciona como mandadero de ese tipo de intereses en Bogotá.
En esa ocasión el Ministerio de Ambiente conformó una Misión de Expertos con los mejores urbanistas y ambientalistas del país: Julio Carrizosa, Gerardo Ardila, Rogelio Salmona, Eduardo Aldana, Manuel Rodríguez e incluso el mismo Thomas Van Der Hammen se destacaron en ese esfuerzo donde se concluyó que ese es un espacio esencial para la producción de agua y la sostenibilidad de los ecosistemas de la Sabana de Bogotá y, como nos dice el sentido común, hay que protegerlo. Los expertos le ganaron a Peñalosa y sus mercanchifles: hoy esos terrenos hacen parte de la Reserva Forestal Thomas Van Der Hammen.
¿Si ya perdimos el 80% de las quebradas y el 95% de los humedales de la Sabana de Bogotá, lo lógico no es proteger los ecosistemas que nos quedan para salvar la vida? Si, y esa vez ganó el sentido común.
Este año que Peñalosa asume su segundo mandato vuelve y juega: incluyó esos terrenos en el anuncio de la construcción de 80 mil viviendas de la mano de Santos y Vargas Lleras. ¿La lógica no es que si el Jardín Botánico sembró 9 mil 500 árboles en la Reserva hay que cuidarlos en vez de ponerles avenidas y edificios encima? ¿No es lógico que todos tomamos agua pero no todos podemos comprar casas de 47 o 230 millones de pesos como las que quieren construir en la Reserva? Porque si, esa es una parte de la historia que no nos cuentan: tan sólo 6 mil de esas 80 mil viviendas anunciadas tendrán precios por debajo de 47 millones de pesos. Entonces lo que está en disputa es el interés de unos pocos contra la vida de las y los bogotanos. La rosca contra el sentido común.
Y es que nos han querido vender la idea de que si no se construye en la Reserva Forestal la gente no va a tener dónde vivir, pero Enrique Peñalosa ignora que en los estudios que se realizaron para la construcción del Metro se identificaron 11 millones de metros cuadrados nuevos para hacer vivienda, por lo tanto el argumento de que no hay tierra para construir en Bogotá y por ende toca construir en la Reserva no solo es falso sino tendencioso en favor de quienes quieren especulan con el suelo para que cada vez sea más caro conseguir dónde vivir en Bogotá, y además demuestra que ni siquiera revisó los estudios del Metro para salir a decir que se debía hacer de otra manera.
El peligro es que si Peñalosa le gana las peleas al sentido común nos fregamos todos ya que, por ejemplo, las nefastas consecuencias de la destrucción del medio ambiente las sufrimos independientemente de si somos ricos o pobres, altos o bajos, lindos o feos. ¿Cómo es posible que donde los mejores técnicos de Colombia ven la estructura ecológica principal de Bogotá Enrique Peñalosa solo vea potreros? Los más prestigiosos urbanistas y ambientalistas de Colombia no se mataron la cabeza estudiando la ciudad como para que Peñalosa venga a borrar todo ese trabajo con el codo sólo para enriquecer a sus amigos constructores.
Entonces: o defendemos la Reserva Forestal Thomas Van Der Hammen y los ecosistemas de la Sabana o vamos recogiendo agua y aire desde ya para vivir en Bogotá dentro de unos años, si es que será posible vivir acá. Yo me pongo del lado de la vida y del sentido común, ¿y usted?
PD: Este 12 de Febrero desde las 3 de la tarde hay una acampada 200 metros después de la Clínica Corpas para defender la Reserva Forestal. Bacano asistir.
Twitter: @MoisesAlvaro19

