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Los niños de las Farc

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No sólo ahora, a raíz de las negociaciones con las FARC, he tenido la oportunidad de conocer y hablar con las guerrilleradas. 

Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos / Canal 3 Sistema en Línea

A principios de los años 90s, en la región de Urabá, ya mis pasos se habían cruzado con la insurgencia colombiana, con todos los frentes que allí hicieron presencia: El EPL, con el cual compartí sus sueños de paz en la vereda de Pueblo Nuevo, durante sus conversaciones con el gobierno de Gaviria; con los Elenos y su fracción de la Corriente de Renovación Socialista reinsertada en el año de 1994 cuando cierto elefante habitaba en la Casa de Nariño, y con las FARC que tenía la región bananera como uno sus territorios propios desde el V Frente. Y tanto ayer como hoy he tenido la misma sensación después de hablar –aún- con guerrilleros que bordean los 24, 25 y hasta más allá de los 30 años; que a pesar de estar acorazados con la piel de la adultez, en sus gestos y  en lo profundo de sus ojos, se adivina el niño que detuvo su infancia en el tiempo porque la guerra los convirtió en viejos prematuros. 


A raíz de las escandalosas alharacas que suelen hacer los senadores del inescrupuloso Centro Democrático, de sus aliados solapados de Cambio Radical, de la vieja godarría nacional agrupada en el vetusto partido conservador, y aún, de aquellos personajes que me parecen peligrosos por su actitud ambidiestra como la senadora Claudia López; por la supuesta lentitud de los Acuerdos entre las FARC y el Gobierno para la entrega de los niños que hay en las filas del grupo subversivo, me permito recuperar dos reportajes que escribí -en meses anteriores- sobre dos niños guerrilleros que con plena lucidez y madurez nos plantean otra versión sobre la presencia de niños y adolescentes en la guerrilla.


Pero antes de ir a los reportajes quisiera plantearme los siguientes interrogantes para esta sociedad mezquina y de doble moral que, apegada al discurso falaz de las élites corruptas y criminales, sigue poniendo trabas a la rueda de la paz  ¿Cuándo han hecho alharacas por los niños que asesinan los corruptos políticos de la Guajira? ¿Acaso no es un crimen que la clase mafiosa y paramilitar avalada por los partidos de derecha, sobretodo, Cambio Radical, condene a la muerte a miles de niños por el desangre de la corrupción? ¿Dónde están las alharacas de los adalides de la moral reclamando para que haya justicia y se sancionen a los militares colombianos por los miles de niños que han sido asesinados por el ejército nacional, en contubernio con el paramilitarismo, para hacerlos pasar como guerrilleros y que tuvo su nivel criminal más alto en el gobierno de Uribe Vélez; caso de tres niños de 2, 5 y 9 años masacrados brutalmente en el 2005 en San José de Apartadó?  ¿Dónde están los grandes titulares de los medios de las élites de derecha reclamando que la paquidérmica Comisión de Investigaciones y Acusaciones de la Cámara de Representantes destrabe las investigaciones contra Álvaro Uribe Vélez por inducción a las Fuerzas Armadas para perpetrar los denominados Falsos Positivos (donde muchas víctimas fueron niños apenas), desde su criminal política de la Seguridad Democrática?  ¿Dónde están los reclamos que se deben hacer contra la corrupta clase gobernante colombiana que a través de la historia ha condenado a muerte a los niños del Chocó, Tumaco, la Costa, y tantas otras regiones, debido a la corrupción rampante que nace en la Casa de Nariño, pasa por el ICBF y se reparte la torta de la contratación estatal en el Congreso, las gobernaciones y alcaldías? Cuántos de esos niños que mueren de hambre a diario en la Guajira, el Chocó, en las laderas de Medellín, en los cinturones de miseria de Cali y Bogotá, etc.; cuántos de esos niños víctimas de la barbarie paramilitar y víctimas del glorioso ejército nacional en los mal denominados Falsos Positivos; cuántos de ellos no se hubieran salvado si hubieran estado protegidos en las filas de la insurgencia de las FARC.  Dejo por ahí y paso a los reportajes:


1. Mariana, la ecónoma del Frente.

Mariana, tiene 17 años “a punto de cumplir los 18” aclara con énfasis tranquilo; delgada y de tez trigueña, cabello negro largo y lacio, recogido en una cola de caballo, de facciones mestizas muy propias de las mujeres de la región;  es la ecónoma del Frente 34 de las FARC, ahora tiene tiempo de poner al sol de la tarde, una docena de tomates que se le han humedecido, para que no se pudran, mientras su fusil permanece en silencio sobre una banca de madera. De allí se levanta para indicar al “ranchero”, un joven un poco mayor que ella, donde están los insumos con que éste ha de elaborar la comida. 

En la mañana siguiente me encuentro con Mariana, en la orilla del río. Lava algunos trastes. Me cuenta que ingresó a los 15 años a la guerrilla, desde los 12 años quería ingresar pero no la aceptaban, una vez cumplió los 15 se voló de la casa, dejó a sus padres con el ponqué y la fiesta de celebración para su cumpleaños preparados. Su padre durante muchos días persiguió un novio que ella tenía, pues estaba seguro que éste se la había llevado a vivir con él y la tenía escondida, hasta que ella les mandó una boleta para avisarles que no la esperaran pues se había enguerrillerado.  

Desde pequeña vio la guerrilla en su entorno, ésta era la autoridad a lo largo y ancho de Bajirá, municipio de donde ella proviene. La guerrilla es posibilidad de cambio, allí encontró un grupo, una nueva familia. Le pregunto por su novio en Bajirá, si  no lo quería, por qué dejarlo y meterse a la guerrilla, y ella responde de manera espontánea y rápida “es que ese me las había hecho, cada rato por ahí bebiendo y paseándose con las putas”. Entonces le indago si se metió a las FARC por despecho, y me recuerda que me ha dicho que desde los 12 años; que mucho antes de tener novio, ella ya quería meterse a guerrillera. 

En su tiempo como combatiente lo más duro para ella, además del temor a morir en los combates –aunque ya no le tocaron mucho por lo del proceso de paz en la Habana-, son las caminatas con los pesos del fusil y los morrales con víveres y sus cosas personales a sus espaldas. Una vez cargaba una pistola, no cargaba fusil, pero sí el morral con víveres, sus cosas personales y ese día también llevaba los accesorios del radio de comunicaciones; y atravesando un río, se creció la corriente y la mula en que montaba la botó al agua con toda su carga, estuvo a punto de ahogarse, como pudo se liberó de su carga y salió a flote, perdió los aparatos de comunicaciones y lo más grave: la pistola 38, perder un arma en el Frente es un crimen castigable. Para ella fue un gran alivio no sólo salvar su vida, sino saber que no habría sanción por la pérdida del arma, pues a decir del comandante Jimmy, era mejor que se perdieran esas maricadas y no la vida de un combatiente.

Para Mariana estar sancionado genera cierta vergüenza ante los compañeros de combate, no es que sea duro el castigo, es cosa de peso moral y social, ella ya ha sido sancionada en una ocasión por dejar dañar una carne, ocho días cocinando para todos en el Frente fue el castigo, ocho días en la ranchería. Es que en la guerrilla hay sanción para todo, me comentará después otro combatiente: “hasta por dejar quemar un arroz nos sancionan, claro que ahora no tanto, como antes de los diálogos, cuando todo era más estricto, por ejemplo, en las noches para desplazarnos de un lado a otro, así sea para orinar, nos orientábamos con cuerdas amarradas entre los árboles, nos vamos por toda la cuerda, porque si prendemos una luz nos sancionan, pues se corría el peligro de alertar al enemigo sobre nuestra ubicación”.

Volviendo con Mariana: Ahora, tiene un novio en la guerrilla, desde hace dos diciembres que es su forma de contar el tiempo, unos meses después de su ingreso al Frente, “Erly, es el nombre de combate de él”, me cuenta mientras concluye su tarea y amontona los trastes en que muy seguramente servirán el desayuno.
Qué harás cuando la guerra termine, cuando todo esto del proceso de paz concluya, le indago, y ella responde con seguridad y esperanza “volver con mi mamá, con mis padres y compartir, compartir mucho tiempo, volver con ellos a compartir”.
2. Erly, joven guerrillero de base: vida de avatares y violencias que lo arrojaron al campo de la guerra.

Por más edad que tenga, cuenta con 18 años recién cumplidos; su vida, aunque corta, es ya una suma de persecuciones, desplazamientos, duelos familiares, despojos; pero también de combates y esfuerzos personales por no doblegarse ante las circunstancias de violencia que lo han marcado desde que tenía un año de vida, las mismas que lo llevaron a tomar la decisión de ingresar a las FARC EP cuando sólo tenía 14 años. Cansado de huir, de correrle -con la familia- a los paramilitares, primero en Río Sucio, Chocó, donde le mataron un tío, torturaron y le quitaron la finca a su papá; luego en San José de Apartadó, Antioquia, donde la situación de violencia paramilitar también era intensa, decidió buscar las filas de las FARC para sentirse protegido.

Es una biblia empírica para las rutinas de la vida campesina, mantiene un estado de ánimo despierto en todo momento; siempre alerta, pendiente de las tareas asignadas en el Frente 34, en el que participa de las FARC, y de colaborar en las demás labores que se presenten, así no sean su responsabilidad. Hiperactivo, inquieto; encargado de las comunicaciones del Frente, salta aquí y allá buscando por donde enredar los cables para la antena del radio, buscando el mejor lugar para la recepción de señal. 

De estatura baja, unos 1,65 cms; pero alto nivel de autoestima y confianza en sí mismo, nos habla de su vida como una anécdota superada, no hay dejo de dolor o de ganas de venganza; piensa en que la paz es una oportunidad, para él y para todos. De tez trigueña y rostro alegre en todo momento; conversador nato, fluido en su palabra y con un discurso coherente en todo tema que se le proponga. Aunque tiene un gran conocimiento de la situación social del país y es consciente de la miseria de sus gobernantes, dice que no le interesa la política, que lo suyo es “eso de salvar animalitos… la veterinaria”, que es lo que le gustaría estudiar cuando se silencien de una vez por todas las armas de las FARC. 

“Yo aquí en la guerrilla me llamo Erly, un tío mío se llamaba así, él fue torturado, cuando Uribe le puso un plazo para acabar con las FARC y se inventó los falsos positivos, que le dio tan duro a los campesinos que los mandaban a matar y luego les ponían un camuflado, yo tuve mucha familia que sufrió con eso… a mi tío lo torturaron, esto así: uña por uña fue arrancada… lo golpearon todo y luego le echaron acido en la cara, hasta que lo mataron… simplemente porque bajó con unas botas embarradas y dijeron que era un guerrillero… él era un  civil, no tenía nada que ver con la guerrilla, pero es que en ese tiempo los “paras” mataban por matar… así uno fuera nada, lo paraban por ahí y lo mataban… cuando esa arremetida de los paramilitares, hace como 17 años, entonces nosotros vivíamos en Unguía, Chocó… yo fui nacido ahí… en ese tiempo yo tenía un añito y mi hermana dos… imagínese y ahora tengo 18… y después fue que vinimos a Urabá, que ahí yo terminé de estudiar.
“A mi papá lo tuvieron amarrado tres días los paramilitares, eso fue por allá en Río Sucio… por ejemplo, mi papá se pone a contarle la historia a uno y se le salen las lágrimas; ahí dice “ah, es que yo estoy vivo es de buenas”, mi papá estuvo amarrado...  lo acusaban de guerrillero, y de cabecera le ponían un barretón y una pala… yo no sé qué diablos hizo mi mamá, pero el caso es que a mi papa lo aflojaron… y ahí le dijeron viejo guerrillero tiene 24 horas para que se pierda de aquí.Mi papá vendió unas novillonas y se rebuscó el pasaje. Al Urabá cayó y por allá terminó la vida “jornaliando”… la tierrita en el chocó todo eso se perdió. Por eso es que casi toda mi familia ha buscado para la guerrilla, por ejemplo el viejo flaco, el abuelo mío… y en el Frente 57 también tenía un familiar, sólo que ese lo mataron “los chulos” en combate… los chulos son los mismos militares, nosotros los llamamos así; él tenía 3 años de estar en la guerrilla, tenía 18 años. Y en el “quinto” también tengo otro tío, a él le pegaron un tiro una vez, y como tres días para poderlo sacar… con esos chulos encima, de suerte por ahí había una tropa grandecita de la guerrilla y se pudo salvar… y ahí llamaron fue la Cruz Roja Internacional desde Medellín para poderlo sacar…
Detiene un momento el relato para enseñarle a alguien cómo se debe cortar las alas de un loro, pues según su conocimiento, éstas no deben amputarse totalmente a tijera como lo han hecho con un loro que tienen en el Frente, y al cual llaman “Timo” y apellidan “Chenko”. Una de las tantas mascotas que hay en la guerrilla y que se convierten en compañeros inseparables de los combatientes, referentes de afectividad y compañía.  
Yo antes de ingresar iba a ingresar era al “quinto”, yo vivía en San José de Apartadó, imagínese… allá opera el “quinto”… cuando mataron a mi hermano yo me pensaba ir al quinto, la cuñada, la que era mujer de mi hermano se fue para el 57 y me dijo vengase para el 57, que vengase para el 57, y el viejo Flaco que en esa época estaba en el 34, me decía: que vengase para el 34. A mi hermano lo querían mucho en el 57, decían que era muy buen muchacho y que era muy bueno para el plomo… a él lo mataron por Cacarica, fue confiado, muy confiado, lo asaltaron y lo mataron… mataron como tres más con él… A mí me gustaría haber estado en una comisión que sacaron para los lados del 57, una comisión de orden público y seguridad por allá… de orden público con las “paras”… los paramilitares son otra cosa, ellos sólo se forman para matar, nosotros sí tenemos formación política…”
 “Vine por los lados del Atrato con mi mamá a visitar unos familiares, y cuando nos íbamos de regreso, mi mamá se montó en la lancha y se quedó mirando cuándo era que yo iba a subirme,  desde la orilla del río le dije: mamá, que le vaya bien, yo me quedo, usted sabe con quiénes. Y ahí se fue en la panga, se fue “chillando”… mi mamá se vino a visitar al papá, al viejo flaco, él es un miembro de la dirección del Frente…”
“El pensado mío, por ejemplo, dándose esto de la paz, verdaderamente, es hacerle hasta donde pueda, hasta donde llegue esta vaina y después si se puede recoger la familia; primero que todo el viejito, y como yo no tengo la facilidad para eso de hacer política, eso no es lo mío, a mí  me ha gustado mucho es eso de joder con la ganadería. Yo soy amante de eso y a mantener montado en un “taparo” de esos... cómo dicen que van a ver cursos de esos, a mí me gustaría hacer curso de eso para, como se dice la palabra… veterinario… eso de salvar animalitos… la veterinaria”. 
Fuente: https://canal3sistemaenlinea.blogspot.com.co/2017/03/los-ninos-de-las-farc.html 

Las FARC ganan con el sí, también ganarán con el no. De hecho, sin el sí y sin el no, ya han ganado.

12:30:00 p.m. Add Comment

Aquí hay una paradoja: con el Sí ganan las FARC, con el No, también ganan.

Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos / Democracia en la Red

Diferencia de entrada: con el Sí ganan las FARC y también gana la sociedad colombiana. Con el NO ganan las FARC y los amigos del NO, esa parte enferma de nuestra sociedad que vive de la psicopatía de la guerra, y perdemos las mayorías de colombianos que queremos avanzar en la construcción de un nuevo país.

Desenredemos la pita: estoy seguro que por su extracción las FARC podrían seguir otros 50 años en las montañas. Pero fuera de eso, ahora lo harían en condiciones menos adversas que las que han tenido en los últimos 15 años. A diferencia del frustrado proceso de diálogos en el gobierno del apátrida Andrés Pastrana, las FARC han permanecido en la mesa de diálogos y se sostienen expectantes de los resultados del plebiscito, es decir, esta vez no hay silla vacía.

El mundo entero sabe esto último y lo ha aplaudido, ya hemos visto como se han esmerado presidentes de cientos de países y hasta los principales representantes de la ONU por hacerse presente en cada una de las acciones de avance y firmas parciales de acuerdos. Como si fuera poco, las FARC se han legitimado a los ojos del mundo entero como un grupo rebelde con principios ideológicos.

Ya empezaron a salir de las listas de terroristas en que las tenían desde hace más de una década. Uribe está dolido, y eso se entiende, su principal triunfo, cuando estuvo en la presidencia gracias a la compra de la presidencia con platas del criminal narcoparamilitarismo, fue precisamente meter a las FARC en las listas de Terroristas del Mundo, ganarle en la diplomacia internacional a la guerrilla y lograr su rechazo en el mundo entero.

Las FARC se demoraron, pero en estos 4 últimos años lograron recuperar el honor internacional perdido. Si ganare el NO, los países del mundo interpretarían que no fueron las FARC las que dejaron la silla vacía, que fue la sociedad Colombiana la que les hizo el desplante, no lo entenderían, de hecho ante la campaña del NO hoy se preguntan cómo es que un sector de la sociedad colombiana quiere que la guerra se perpetúe.

Si lo interpretamos de esta manera, entenderemos entonces que al ganar el NO y perpetuarse la guerra, las FARC tendrían un doloroso triunfo: volverían a la guerra a la cual ya han renunciado, pero fortalecidas a nivel internacional y también en amplios sectores de la misma sociedad colombiana que las verían ahora desde otra perspectiva. Ganarían también los sectores uribistas que han estado sembrando la discordia, el rencor y el odio a conveniencia de sus interese de clase y seguirían lucrándose de la guerra, además de seguir ocultando sus culpabilidades mayúsculas en el desastre humanitario que vive Colombia. Y lógico, perdería la sociedad colombiana que tendría que seguir a merced del miedo y la incertidumbre de la violencia armada y, que sobretodo, vería como se siguen invirtiéndose billones y billones de pesos en armas y recompensas por matarnos entre colombianos, en lugar de invertirse en compra de lápices, cuadernos, libros, herramientas para el trabajo, puestos de salud, en fin, en lugar de hacerse inversión social para superar la inequidad social que ha sido, en parte, la gasolina de esta misma guerra.

Si gana el Sí, sobra repetir que ganamos todos, al menos las mayorías que queremos un país más digno, civilizado, capaz de resolver sus conflictos por fuera de la violencia, democrático y con amplia justicia social para heredárselo a las nuevas generaciones. En nuestras manos está la decisión trascendental del país que soñamos. Por mi parte votaré sí, que ganen las FARC, pero que también ganemos la mayoría de colombianos que queremos la paz, estoy seguro que en un futuro muy cercano, el día de mañana, los hijos y nietos de quienes hoy gritan NO, nos lo van a agradecer, ellos -al contrario de sus padres- entenderán lo que significa recibir en herencia un país diferente al que heredamos nosotros. Aunque suene redundante, como han dicho por ahí: Votaré SÍ, para que los del NO, tengan derecho a vivir en un país en paz. He dicho.

Carta pública a Andrés Pastrana.

11:42:00 a.m. Add Comment

Doctor Pastrana, lo invito a que deponga su contradictorio proceder. Decirle SÍ a la paz no es avalar las políticas sociales y económicas de Santos, ni convertirse en su aliado político.

Por: Luis Carlos Pulgarín* / Democracia en la Red.

Tres presidentes pasarán a la historia por dar pasos históricos en la búsqueda de la paz con las insurgencias colombianas, tres ex presidentes a los cuales millones de colombianos terminarán recordando con gratitud a pesar de sus nefastas políticas sociales y económicas para la población colombiana, y todo esto por los riesgos políticos que implicaba asumir el hecho de plantearle al país una propuesta de paz con las insurgencias colombianas en medio de la desconfianza y de la polarización política nacional. Una apuesta política riesgosa que le dejó a dos de ellos, el sin sabor de las bajas encuestas (orquestadas siempre por los enemigos de la paz y negociantes de la guerra), y la frustración de no haber podido cumplir con su propósito de sellar un pacto de paz definitivo con la FARC.

Veamos, un poco lo anterior: Para nadie es un secreto que fue el ex presidente Belisario Betancourt, a quien muchos le perdonan su falta de liderazgo y pantalones para dirigir las acciones que hubieran evitado el holocausto de la Toma del Palacio de Justicia en 1985 por parte del M-19 (incluso muchos escritores le perdonamos sus ínfulas de poeta a pesar de su muy mala poesía), quien le apostó a un primer ensayo de paz con las guerrillas, en ese entonces reunidas en la Coordinadora Nacional Guerrillera Simón Bolívar. Pero que “Enemigos agazapados de la paz”, como los denominara Otto Morales Benítez, boicotearon este proceso de paz y provocaron lo que luego sería el genocidio de un partido político de izquierda que prometía ser el mayor experimento de una democracia surgida de un acuerdo de paz con las FARC-EP y que muy seguramente nos habría ahorrado más de 30 años de guerra y miles de muertos. Ahora bien, si hacemos un balance de los sucesos posteriores al periodo presidencial de Betancourt, el ex presidente no puede menos que sentir la satisfacción del deber cumplido, pues la puerta que abrió para explorar una primera iniciativa de paz, después del criminal periodo del gobierno de Turbay Ayala, permitió el paso a nuevos procesos de paz con grupos como el M-19, el EPL, la CRS, el Quintin Lame entre otros. No obstante dichos procesos de paz se firmaran en gobiernos posteriores (Con Virgilio Barco, César Gaviria y Ernesto Samper), Betancourt debe sentir como suyos el éxito de dichos procesos de paz, pues fueron la conclusión de una propuesta nacional liderada por él en su momento.

Igualmente debe suceder con usted doctor Andrés Pastrana, el proceso de paz que hoy se define en la Habana, de manera exitosa, se debe en gran medida a la propuesta de paz nacional que usted, de manera arriesgada, propuso a las FARC durante su mandato. La historia no podrá negar que usted fue, después de Betancourt, el segundo presidente de Colombia en sentar un precedente histórico para desarrollar un proyecto nacional de paz con la guerrilla más antigua del país y que este proceso que hoy se concluye, en el gobierno de Santos, es el florecimiento de una semilla que usted ayudó a sembrar durante el atardecer del siglo XX, hace apenas algunos pocos años.

No entiendo entonces, doctor Pastrana, el porqué de sus celos políticos para con este proceso actual; no entiendo entonces porqué su posición errática pretendiendo borrar el logro de un proyecto de paz del cual usted es uno de los gestores principales, incluso desde su campaña presidencial. No entendemos los colombianos el porqué de su alianza amañada y errática con los terratenientes de la guerra amontonados como jauría rabiosa en el Centro Democrático, para vociferar un NO rotundo y criminal para con los acuerdos que en la Habana hoy definen el rumbo de la paz para Colombia.

Doctor Pastrana, usted tiene hoy la oportunidad única de que la imprenta de la historia le otorgue la dignidad pérdida a su apellido desde que en 1970 se acusara a su padre, el doctor Misael Pastrana, y al Partido Conservador, de robarse las elecciones presidenciales en las cuales el ex dictador Rojas Pinilla (disfrazado de civil y con las banderas de la ANAPO), era contundente ganador. Hecho que pesa en la historia crítica de nuestro país, que no se puede negar a la luz del nefasto pacto denominado “Frente Nacional” –que supuestamente terminaba con el gobierno de su padre-, y con el cual se pretendía conjurar un periodo de violencia política, pero cuyo resultado fue precisamente profundizar la guerra interna en Colombia.

Doctor Andrés Pastrana, usted tiene hoy la oportunidad de corregir el craso error del Pacto del Chicoral, firmado entre doctor Misael y la clase terrateniente. Pacto que -como dice Antonio Caballero-, junto a “la Ley cuarta del 73, aceleró más todavía la concentración de la tierra y la expulsión de los campesinos como colonos a la frontera agrícola, al talar monte y sembrar coca” y que como consecuencia nos ha dejado más de siete millones de desplazados, casi seis millones de hectáreas robadas “y un reguero de muertos que todavía no hemos terminado de contar (ni de matar)” además de “la conversión de Colombia de país exportador de alimentos en importador; y la destrucción de los bosques y las selvas para cultivar coca”.

Si con el Pacto del Chicoral, Misael -su padre-, borró de tajo la propuesta de reforma agraria adelantada durante la década de los 60s por los Lleras (Lleras Camargo y Lleras Restrepo), dejando en desventaja al campesinado colombiano frente a las poderosas mafias terratenientes del país, permítase usted, hoy, compensar a esos campesinos que durante tantos años estuvieron condenados a la guerra, para que regresen a la sociedad y desarrollen los proyectos agrarios que se pactan en el acuerdo del punto uno de los diálogos de la Habana. Proyectos que pueden ser la experiencia piloto de un proceso de productividad agrícola expansivo que nos posicione en un mercado internacional donde cada día hay menos tierra para la siembra de alimentos, donde hay cada vez más hambre por la desaforada ambición de acumulación de tierras de engorde, por parte de las clases terratenientes, donde aumenta cada vez más la devastación ecológica y ambiental que junto a la violencia provocan la superpoblación de los perímetros urbanos a donde llegan los campesinos desplazados mientras el campo se queda cada vez más solo y a expensas de las economías mineras, multinacionales, terratenientes y, también, las economías ilícitas en el caso de los cultivos que son materia prima para la producción y exportación de cocaína.

Doctor Pastrana, esta es una oportunidad única para la historia de la paz en Colombia, las generaciones futuras podrán por fin contar otras historias que no sean las de la barbarie y la impunidad, vivir en otras condiciones: sin el miedo permanente a la muerte, con más oportunidades sociales en la medida en que el gasto para la guerra se reduzca y la inversión pública se destine a otros asuntos y necesidades propias de un país en desarrollo, donde los billones de pesos que cada año se invierten en matar colombianos, se destinen a preservar la vida y garantizar la dignidad de cada colombiano. Doctor Pastrana, lo invito a que deponga su contradictorio proceder. Decirle SÍ a la paz no es avalar las políticas sociales y económicas de Santos, ni convertirse en su aliado político; una cosa es el gobierno de Santos: aberrante mandato postrado en la vía de un país que se entrega cada vez más a las economías extranjeras, que se confunde en el maremágnum de nuestra tradicional corrupción, del amiguismo y el favoritismo político, que somete cada vez más a los sectores populares y de la clase media a la desigualdad social y económica, a la pobreza y a la miseria; y otra cosa muy distinta es el clamor del país entero en torno de la paz, usted lo sabe, usted vivió ese clamor, ese clamor lo acompañó a las urnas y lo hizo presidente en 1998, entonces doctor Pastrana: venga al lado de las mayorías colombianas, tómese la foto de la paz con nosotros y permítase pasar a la historia como uno de los estadistas colombianos que se la jugó hasta el último momento de su carrera política, con coherencia y sin contradicciones, por heredarle a las generaciones futuras un país con el horizonte posible de la paz. La invitación sigue abierta, usted tiene la palabra.

* Luis Carlos Pulgarín Ceballos es Comunicador Social Periodista (UNAD); Estudios de Derecho (Actualmente UDC). Diplomado en Gerencia Cultural (Fundación Universitaria JFKennedy), y Liderazgo Social y Político (U. Autónoma de Colombia). Estudios de Conciliación en Equidad (Min Interior Colombia); Resolución Pacífica de Conflictos (Robert Fisher de la U, de Harvard); Dramaturgia Cinematográfica (U. Latina de Panamá); entre otros estudios de Derechos Humanos, periodismo radial, teatro, literatura, libretos para cine y televisión.

Premio Nacional de Dramaturgia Para Niños 2001. Premio Nacional “Poesía Capital”, Casa de Poesía Silva, 2005. Beca IDCT Creación en Teatro 2002. Premio (compartido) en concurso nacional de proyectos para televisión “No se le arrugue” de Producciones PUNCH, año 2000.Creativo y Libretista programa Planeta Niños, nominado por el periódico El Tiempo, como mejor programa infantil, de la televisión colombiana en 2004. Segundo Lugar III Concurso de Cuento Eutiquio Leal – U. Autónoma de Colombia y Taller de Escritores Gabriel García Márquez, Bogotá 2012. Ganador del Concurso Tertulias a la Francesa con el proyecto “las bodas de Fígaro”; Fundalectura y Embajada de Francia, 2006. Invitado especial de la 3ª. Feria Internacional del Libro del Zócalo, México D.F., en el marco del proyecto “Bogotá suena – ciudad invitada de honor”, año 2003.

http://luiscarlospulgarinceballos.blogspot.com/

Proceso de paz Una luz al final del túnel.

9:04:00 a.m. Add Comment

Luego de más de tres años de conversaciones, de pulsos y renuncias a algunas pretensiones de las partes, un proceso de negociación implica todo esto; en la Habana, a instancias de la ONU y varios países acompañantes del proceso, el pasado 23 de junio se dio un avance definitivo en el arduo trabajo que, en pro de la paz, ha ocupado la agenda política tanto del gobierno colombiano como de las FARC-EP, la guerrilla más antigua de Colombia.

Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos / Democracia en la Red

Con un nuevo apretón de manos entre el máximo comandante de las FARC-EP, Rodrigo Londoño alias "Timoleón Jiménez" o "Timochenko", y el presidente Juan Manuel Santos, a instancias de Raúl Castro presidente de Cuba y Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, Colombia le expresó al mundo entero que este proceso de paz ya no tiene reversa, pues no sólo se cerraban importantes acuerdos en torno al Cese Bilateral del Fuego sino que se aclaraba de una vez por todas y de manera definitiva cómo sería el proceso de dejación de armas de los combatientes de las FARC; quiénes se harían cargo de dichas armas, qué pasaría con las armas luego de su dejación para la custodia por parte de la ONU, pero también, y eso es trascendental: qué pasaría con los hombres y mujeres de las FARC en su tránsito a la vida civil.

El 23 de junio marca pues los derroteros fundamentales sobre los acuerdos logrados en los puntos 5 y 6 de la agenda general de negociaciones fijada por las FARC y el Gobierno en el año 2012 al inicio del proceso de paz en la Habana. Recordemos que los puntos cinco y seis tratan sobre los temas de “fin del conflicto” e “Implementación, verificación y seguimiento”, y aunque éste último aún continua en discusiones para su cabal desarrollo en la Habana, los avances anunciados en dicha fecha, y el aplauso general de los países que integran la ONU, incluido los Estados Unidos, han llenado de optimismo a un pueblo colombiano bombardeado de incertidumbres por unos medios industriales de información que han bailado al son de un –afortunadamente- cada vez más reducido grupo de enemigos de la paz, toda vez que ésta va en contravía de sus intereses, pues durante décadas enteras ha sido la guerra la que les ha representado los réditos políticos y económicos que los han hecho criminalmente poderosos y con la paz temen la clausura de dichos privilegios hegemónicos.

Llegar a acuerdos no ha sido fácil, cada uno de los puntos de la agenda ha implicado una serie de rondas que en muchos momentos lograron tensiones políticas extremas, y más, cuando las discusiones de cada punto de la agenda se hacían fuera del país, mientras en Colombia seguíamos en guerra. Guerra en la que se vivieron situaciones lógicas de un conflicto armado, con dolorosas consecuencias que no es del caso ahora describir, pero que sí nos llevaron a pensar en que el proceso tenía tanta fragilidad que en cualquier momento, después de un choque armado entre ejército y FARC en Colombia, tendríamos el indeseado anuncio de rompimiento de la conversaciones y otra vez nos ahogaríamos en el mar de frustraciones que llevaron al naufragio los pasados intentos de negociación propuestos durante los gobiernos de Belisario Betancourt y Andrés Pastrana.

Un proceso de paz en tales condiciones no es nada fácil, no sólo porque esta vez no se permitieron zonas de distención durante el proceso, ya lo expresé: el acuerdo fue negociación en la Habana mientras en Colombia seguíamos bajo el fuego; pero además hay que analizar también las condiciones de limitación política que debieron vivir las FARC, cuando otra de las principales condiciones que impuso el presidente de la república fue la negativa a negociar el modelo neoliberal que oprime al pueblo colombiano, modelo desigual e injusto que ha sido una de las causas del mismo conflicto y cuyo rechazo debe estar de manera irrenunciable en la agenda de todo revolucionario.

Aún así, las FARC dieron el paso, hicieron trascendentales renuncias de las que hablé al principio de este artículo, y lograron importantes acuerdos que me parecen fundamentales a la hora de diseñar la futura plataforma ideológica de las FARC ya como partido político, pues si hay algo que tenemos claro quienes hemos entendido el proceso en la Habana es que efectivamente las FARC dejarán las armas, pero no de desmovilizarán porque su objetivo central en la vida civil será movilizarse políticamente para –desde los espacios de participación y poder político-, lograr las transformaciones necesarias para que esta paz que a primeras luces –por las limitantes impuestas ya descritas-, se ve vacía; se llene de contenidos de justicia social y sea una paz definitiva y sostenible en el tiempo.

Las FARC EP se alistan pues para vivir uno de los más sensibles momentos de este proceso: la dejación de armas y enfrentar los riesgos propios que les significará estar de civil y sin armas ante los odios de los enemigos de la paz, quienes a pesar de bajar en las encuestas siguen manteniendo su poderío político, económico y su mentalidad guerrerista. No obstante, se implementará una estrategia de verificación y acompañamiento por una misión internacional de la ONU, integrada por unas 300 personas extranjeras en un principio, para evitar los posibles ataques a los excombatienes de las FARC-EP, creo que seremos los colombianos todos, al menos las mayorías que le apostamos a la paz, quienes deberemos rodear este proceso para evitar capítulos lastimosos de nuestra historia como los asesinatos de Guadalupe Salcedo, Carlos Pizarro y el mismo genocidio de la Unión Patriótica. Una vez superado este momento, y mientras de manera alterna se implementan los procesos de justicia alternativa desde el denominado Tribunal Especial de Paz al cual las FARC EP han aceptado someterse para garantizar verdad y justicia, millones de colombianos estaremos, de manera irrevocable, convocados a abrazar el proyecto político de las FARC-EP, pues es en ese proyecto político de las FARC y no en el plebiscito propuesto por Santos, que está la forma verdadera y contundente de refrendar el acuerdo de paz nacional que hoy nos ilusiona.

Finalmente recomiendo a los lectores de este artículo, ir a las páginas web www.altocomisionadoparalapaz.gov.co y www.mesadeconversaciones.com.co para conocer los acuerdos logrados en los seis puntos de la agenda (Política y desarrollo agrario, participación política, solución al problema de las drogas ilícitas, víctimas, fin del conflicto e implementación, verificación y refrendación); además de la ruta definida y anunciada en la Habana en pasado 23 de junio.

P.D. Los acuerdos, la dejación de armas, la integración de las FARC a la sociedad civil no es el punto de llegada, como bien se dijo en la Habana el 23 de junio, es el punto de partida; esperemos que en la hora cero de este punto de partida, o aún, mucho antes; pueda estar Simón Trinidad acompañando el proyecto político de las FARC como lo soñó hace tantos años en su tierra natal, el departamento del César, cuando militaba en la Unión Patriótica, movimiento político que tuvo que abandonar para internarse en la selva buscando salvar su vida del decreto de muerte del cual no pudieron salvarse más de cinco mil militantes de dicho partido.

José Miguel Vivanco a manteles con los cancerberos del régimen y la impunidad colombiana.

6:13:00 p.m. Add Comment

Hace tiempo que lo venía sospechando: José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, le estaría haciendo el favor a la ultraderecha latinoamericana.

Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos / Democracia en la Red.

Ha puesto la otrora confiable e independiente ONG de derechos humanos al servicio de los intereses capitales de una ultraderecha fascista y salvajemente neoliberal representada por personajes tan nefastos como los herederos de Carlos Andrés Pérez en Venezuela (herederos golpistas tipo Leopoldo López y Henrique Capriles), y los funestos ex gobernantes de Colombia Andrés Pastrana; Belisario Betancourt, Cesar Gaviria, Álvaro Uribe y, ahora, el bachiller Enrique Peñalosa, alcalde de Bogotá, que se suma a esta jauría de hienas colombianas que en sus respectivos gobiernos llenaron de lutos e impunidad el país y hoy pretenden hacer de defensores de las democracias ajenas.

El descrédito de la ONG de Derechos Humanos no podía ser más evidente, su director para las Américas, el señor Vivanco, coincide en un mismo escenario con ex presidentes tan cuestionados y con tantas investigaciones por violación de Derechos Humanos como Álvaro Uribe Vélez; lo hace para abogar por los golpistas presos políticos de Venezuela; para hacerle coro al show de una esposa rica que se ha convertido en la vedette de la vergonzante derecha de Venezuela en su lucha desesperada por la retoma del poder; y lo hace en Colombia donde la situación de Derechos Humanos se desborda, donde existen miles de presos políticos en situaciones degradantes, donde uno de sus vecinos de mesa -en el supuesto lanzamiento del libro dedicado al golpista Leopoldo López-, persiguió de manera criminal a cientos de opositores a su régimen; opositores que fueron y siguen siendo tachados de terroristas; cientos de académicos, estudiantes, líderes campesinos e indígenas empapelados de manera infame a quienes se les cobra el valor de enfrentar el régimen; condenados a las cloacas carcelarias del país.

Sí, quién lo creyera: Vivanco vino a Colombia, compartió la mesa con personajes como Álvaro Uribe Vélez quien en su periodo persiguió de manera perversa a decenas de periodista y defensores de Derechos Humanos; criminalizó muchos de aquellos que hoy son presos políticos colombianos tan sólo por hacerle oposición a su régimen parapetado en la narcoparapolítica; quien dejó profundos saldos rojos en su política de Derechos Humanos: agudizó la situación de desplazamiento, sin duda alguna fue el determinador de miles de ajusticiamientos extrajudiciales –los mal denominados falsos positivos-, aumentó las cifras escalofriantes de desaparecidos, y pare de contar porque el inventario es largo.

Vivanco habla de los presos políticos de Venezuela para no desentonar con Uribe, Pastrana y los demás intervencionistas colombianos. Con su presencia en el mismo evento, Vivanco le hace gran favor a estos personajes de la rancia oligarquía política colombiana: los reencaucha en la política internacional y les ayuda a limpiar las manchas de impunidad que los cubre. José Miguel Vivanco convierte en un aparato político de derecha la otrora prestigiosa Human Rights Watch; en un escenario donde podría mostrar una actitud imparcial, se suma a las voces de quienes, al menos en Colombia, no tienen la autoridad moral para clamar por libertades democráticas ajenas. 

Qué bueno hubiera sido que el señor Vivanco, aprovechando la ocasión y su investidura, le hubiera planteado a los asistentes de tan encumbrado acto, el tema de los presos políticos que el régimen colombiano tortura de manera permanente en las oprobiosas cárceles del país; los presos políticos que Betancourt, Gaviria, Pastrana y Uribe condenaron a la agonía, al desprestigio, a la muerte social y física en la más absoluta impunidad.

Quién lo iba a pensar tan sólo unos años atrás; una entidad tan respetable como la Human Rights Watch perdiendo su independencia frente a la más recalcitrante ultraderecha colombiana; legitimando con la presencia de su director para las Américas, en la misma mesa de invitados especiales, a los más fieros cancerberos del régimen y la criminalidad colombiana. 

Triste muy triste señor Vivanco que usted pase por alto el amplio prontuario de personajes que, como es el caso de Álvaro Uribe Vélez, deberían estar a las puertas de la Corte Penal Internacional juzgados por crímenes de lesa humanidad y no compartiendo a manteles con el director de una de las que, hasta hace poco, era una de las más confiables ONGs defensoras de Derechos Humanos en el nivel internacional.

Nos queda pendiente por averiguar si el bachiller Enrique Peñalosa, Alcalde de Bogotá, puede hacer este tipo de intervenciones en política; si está autorizado para gastarse la plata de los bogotanos organizando estos eventos que atacan directamente la soberanía de un país hermano como Venezuela y, también, preguntarle a sus electores si lo eligieron para gobernar a Bogotá o para organizar cocteles de encuentro entre los más altos representantes de la impunidad colombiana, y de los que van en camino de ser los más altos representantes de la criminalidad venezolana. He dicho.

Resistencia civil ¿Con qué autoridad moral? ¡Cuánto cinismo!

2:57:00 p.m. Add Comment

El enano príncipe ha sido hábil toda la vida para robarse el patrimonio de los otros, para acudir al cinismo, al sofisma, a la falacia y hasta el crimen para imperar.

Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos / Democracia en la Red.

Todas las sombras le acechan, sólo basta echarle un vistazo a su pasado para entender que su proyecto personal y familiar ha sido construido sobre la mentira, lo ilegal, lo antiético, lo inmoral: No olvidemos sus inicios en La Aerocivil de donde tendría que salir por repartir a diestra y siniestra permisos de vuelo para el narcotráfico (en el año 2002, fue asesinado su cómplice Cesar Villegas cuando se dirigía la Fiscalía a declarar precisamente sobre este episodio de su vida); no olvidemos cómo siendo alcalde de Medellín, en 1982, tuvo que salir por la puerta de atrás de la alcaldía, pues el mismo presidente de la república pidió su renuncia por sus cercanías con el narcotraficante Pablo Escobar; antecedentes de relaciones criminales que datan desde los años 70s cuando su familia ya tendría negocios con el Cartel de los Ochoa, hecho que nos rebela Fabio Castillo en su libro “los jinetes de la cocaína” donde incluso se llega a afirmar que el padre del enano príncipe estuvo detenido para ser extraditado por narcotráfico.

Igual que Hitler, espejo en el que el enano príncipe se mira por las noches cuando hace los inventarios de los crímenes cometidos durante el día, acomoda con su cinismo natural el discurso de sus rivales políticos para confundir multitudes incautas pero también para burlarse de la inteligencia de la humanidad y de quienes dentro de ella van en contravía de sus acciones violatorias de lo legítimo y lo legal. Hitler, el mayor fascista genocida de la humanidad llegó a autodenominarse también como un “revolucionario”, y los aparatos propagandísticos que tan fácil manipulaba para “legitimar” sus crímenes amplificaban tales perversidades ideológicas para que los seguidores de la Gestapo siguieran aplaudiendo la masacre de judíos y comunistas porque eso era la revolución del Führer nazi.

El enano príncipe, copia criolla del genocida alemán y seguidor incondicional de Maquiavelo, aprendió muy bien que para lograr y perpetuarse en el poder hay que recurrir al engaño, la infamia, la canallada y la crueldad. Si el interés a lo que él llama “patria” –la cual no va más allá de los límites de sus feudos y de los feudos de la clase criminal emergente que representa-, exige traición, se comete; todo se vale, aún los actos más sanguinarios. El fin justifica los medios “mientras no estén en la cárcel, legislen”, vociferaba para que los parapolíticos le votaran leyes a favor del oprobio y la ilegalidad. Los medios no importan, no es necesaria la ética, el deber ser ni la moral, menos el Derecho, tampoco lo que debe ser, pues "La grandeza de los crímenes borrará la vergüenza de haberlos cometido".

Diestro en el engaño, el enano príncipe, nos habla de “Resistencia Civil” parapetando su interés de continuidad en la guerra que tanto lucro le ha representado en su falsa teoría de la justicia, robando una vez más los discursos de verdaderos símbolos de la paz mundial, entre ellos Gandhi y Martín Luther King.

El enano príncipe invoca la “resistencia civil” olvidando que una verdadera resistencia civil implica una vocación “de resistencia no violenta”, resistencia no violenta que él no querrá garantizar porque bien sabe que mientras él se opone a la paz desde los micrófonos de la gran prensa nacional, en los alrededores de sus fincas en los departamentos de Córdoba y Antioquia se preparan para la guerra cientos de narco paramilitares, ejércitos criminales que le han sostenido su carrera política y su ascenso económico a través de los últimos 30 años.

El enano príncipe quiere confundir la tesis de la “desobediencia civil” nacida de la teoría de Henry David Thoreau quien incluso desde la práctica personal no sólo desde la disertación teórica, desde el año 1846, invitó a la humanidad a no colaborar, a desobedecer con los gobiernos que mantienen el régimen de la esclavitud y pretenden mantener estados de guerras injustificadas. El enano príncipe “convoca” la resistencia civil” no para oponerse a la esclavitud y la guerra, sino para oponerse a la paz. El enano príncipe convoca la resistencia civil para “supuestamente” oponerse a la impunidad cuando él mismo, su familia y los aliados políticos que lo rodean están cubiertos por un manto obscuro y largo largo largo de sospechas.

El enano príncipe aprovecha la frágil memoria de un pueblo invadido por la epidemia del olvido, para invocar “la resistencia civil”, que en el día de ayer, en el periodo de sus ilegítimos gobiernos tan duramente castigó: Cuando gobernador de Antioquia se robó el discurso de la “neutralidad activa”, amenazó con insistencia a las ONGs y grupos sociales de oposición a que firmarán con su gobierno su “neutralidad Activa” sopena que si no firmaban él los declaraba “cómplices de la guerrilla” exponiéndolos a las balas de los grupos paramilitares que él legitimaba con la creación delas mal denominadas Cooperativas Convivivir. “La resistencia civil no violenta” de la comunidad de paz de San José de Apartadó, la criminalizó siempre, azuzando la barbarie contra ella, al punto que años después, en su periodo presidencial, cuando militares de la Brigada XVII de Urabá, en complicidad con un grupo de paramilitares masacraron a punta de golpes de palo y con machetes a una familia entera, incluyendo tres niños de 2, 5 y 9 años acusados de ser guerrilleros por él mismo: “nada bueno estarían haciendo”, vociferó el canalla para convalidar la atrocidad cometida por sus fuerzas militares; no tuvo ningún asomo de sensibilidad humana ante la vida de tres niños sacrificados de manera tan brutal y quiso desvirtuar la culpabilidad de los asesinos acusando la familia masacrada de pertenecer a un núcleo terrorista: Núcleo terrorista una comunidad pacifista a la que su resistencia civil no violenta le ha costado más de 200 vidas indefensas como esos tres niños salvajemente asesinados después de haber sido sometidos a la tortura física y a tener que presenciar la muerte de sus padres en la misma cruel condición.

La resistencia civil que ahora él invoca, la cobró durante su gobierno con la vida de quienes la practicaban, ya no nos acordamos de tres sindicalistas que sacados a media noche de sus casas, en la vereda Caño Seco del departamento de Arauca, fueron hallados muertos, supuestamente dados de baja en combate porque, de acuerdo a las declaraciones oficiales del momento, además de sindicalistas eran terroristas del ELN, lo cual se desvirtuó prontamente cuando la justicia comprobó que los sindicalistas habían sido asesinados por la espalda y después vestidos con prendas militares.

Práctica que se repitió hasta la saciedad a lo largo de su gobierno con miles de ejecuciones extrajudiciales –crímenes de lesa humanidad-, que configuraron su política criminal de falsos partes de victoria contra la subversión y que no fue más que el tenebroso capítulo de los mal denominados “falsos positivos” en el cual serían asesinados miles de jóvenes humildes, de los cuales él vociferaría de manera infame: “seguro que no andarían por allá cogiendo café”.

Los medios masivos de comunicación, arrodillados al enano príncipe, reproducen para millones de colombianos olvidadizos e incautos su llamado a la resistencia civil, haciendo a un lado las investigaciones sobre la masacre del Aro, en Ituango, Antioquia, donde presumiblemente el enano príncipe fue determinador principal, hecho que causó la muerte del abogad Jesús María Valle, primero que tuvo el valor civil de debelar la posible relación del enano príncipe con esta masacre; pasando de alto la culpabilidad del hermano del enano príncipe en la masacre de cientos de campesinos de Yarumal, quienes por hacerle resistencia civil a las ambiciones terratenientes de su casta gamonal cayeron abatidos por el ejército paramilitar de los denominados “doce apóstoles”; ocultando los cientos de campesinos que encerró en las cárceles acusados de terroristas, tan sólo por salir de sus veredas a hacerle resistencia civil a su política de guerra; los cientos de líderes sociales, estudiantes y académicos que bajo el imperio de su “seguridad democrática” fueron asesinados por hacer resistencia civil al carácter violador de derechos humanos de su gobierno; la criminal persecución, la amenaza, el terrorismo psicológico, la invasión a la intimidad con las chuzadas ilegales -criminal espionaje del DAS-, al que fueron sometidos periodistas, defensores de derechos humanos y opositores políticos que tuvieron el valor ciudadano hacerle “resistencia civil” a la impunidad que impuso su mandato presidencial.

Esto es apenas el inicio de un inventario de barbarie que llenaría páginas enteras y que nos debe llevar, sin duda alguna, a una única pregunta: Con qué autoridad moral viene ahora a hablarnos de resistencia civil un hombre con tantas sombras encima. ¿Con qué autoridad moral? ¡Cuánto cinismo!

Campesinos y propietarios de "buena fe" en los territorios del despojo; nada tiene de extraño.

4:01:00 p.m. Add Comment

No nos resulte extraño entonces que hoy circulen videos en los cuales estos campesinos, con los cuales el narcoparamilitarismo repobló los territorios del despojo, defiendan las tierras despojadas a sus legítimos dueños como suyas.

Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos / Democracia en la Red.

Una de las primeras acciones del narco paramilitarismo, una vez exterminada y/o desplazada la población campesina que le estorbaba en los territorios devastados por la barbarie, fue repoblar: llevar gente, otros campesinos que eran afectos a su criminal acción, para de esta manera 1. tener su propia base social, 2. asegurar las tierras despojadas ubicando estos campesinos, a quienes hacían creer legítimos dueños o propietarios de buena fe de dichas tierras, pero en el fondo, constituyendo una nueva red de "testaferros" que cuidaren sus tierras 3. empezar un proceso de legitimación social en las regiones para iniciar su proyecto político (ver como en estas regiones donde hubo tanto desplazamiento, barbarie y despojo es donde se ha configurado el fortín electoral de Álvaro Uribe Vélez y la narcoparapolítica).

No nos resulte extraño entonces que hoy circulen videos en los cuales estos campesinos, con los cuales el narcoparamilitarismo repobló los territorios del despojo, defiendan las tierras despojadas a sus legítimos dueños como suyas; de alguna manera así se lo hicieron creer. Jugada maestra y perversa de la criminalidad de gamonales y terratenientes, parapolíticos y narcotraficantes que se han beneficiado de la guerra acrecentando sus latifundios. Con esta estrategia ahora hacen campaña en contra la la Restitución de tierras para las víctimas del conflicto; seguirán manipulando sus "testaferros" para mantener la propiedad de las tierras despojadas esperando el momento adecuado para hacerse a ellas de manera directa, ya sin terceros, a los cuales muy seguramente desalojará con nuevas acciones violentas, en caso de que se nieguen a reconocer que tan sólo fueron eso: un instrumento funcional al despojo original de las más de seis millones de hectáreas de tierra usurpadas a millones de campesinos desplazados en estas últimas décadas del conflicto armado colombiano.

Y no estoy diciendo mentiras, tan sólo remitámonos a la experiencia que se vivió en el departamento de Córdoba con Funpazcor, la fundación creada por los criminales hermanos Castaño, administrada por su hermana Sor Teresa Gómez en los años 90s, desde la cual los mismos Castaño fingieron donar casi diez mil hectáreas de tierra a cientos de campesinos a los cuales les cobrarían con sangre, al momento de negarse a devolver dichos territorios. Hoy día, estas tierras han sido entregadas, igualmente, a amigos y cómplices del narcoparamilitarismo. Quiénes se atreven a reclamarlas como suyas, aún dentro del programa de Restitución de Tierras -supuestamente liderado y garantizado por el Gobierno Nacional-, corren la misma suerte de la líder Yolanda Izquierdo y un centenar de reclamantes de tierras que han sido asesinados en los últimos años y cuyos crímenes continúan en completa impunidad.