Mostrando las entradas con la etiqueta Internacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Internacional. Mostrar todas las entradas

Rusia y el manejo del COVID-19

4:40:00 a.m. Add Comment


En la actualidad el Occidente colectivo está librando una guerra de información contra Rusia y varios otros Estados. Uno de sus componentes es la campaña masiva de desinformación y descrédito de las medidas antipandémicas de las autoridades rusas con el objetivo de formar una imagen negativa de nuestro país.

Por: Serguey Koshkin (embajador de Rusia en Colombia) / El Espectador

Muy a pesar nuestro, tenemos que constatar que ciertos medios de comunicación colombianos se vieron involucrados en esta reprobable práctica. El 23 de mayo del año corriente el periódico El Espectador publicó una columna de opinión sobre la situación en torno a la infección de coronavirus en Rusia. Este artículo, basándose en las conclusiones de ciertos “analistas independientes” anónimos o refiriéndose a las fuentes abiertamente politizadas que son notoriamente conocidas en Rusia por su oposición radical, ofrece una interpretación tergiversada, en realidad falsa, sobre la situación epidemiológica en Rusia.

Obviamente, nosotros no ponemos en tela de juicio el derecho de los medios independientes colombianos de exponer su punto de vista. Sin embargo, pensamos que para lograr objetividad e imparcialidad al momento de evaluar la situación en otros países, sobre todo cuando se trata de un tema tan sensible como es la pandemia de coronavirus, sería oportuno apoyarse en las evaluaciones y enjuiciamientos de los expertos reconocidos y datos estadísticos de las estructuras internacionales oficiales. Particularmente, sería útil conocer las conclusiones de la señora Melita Vuinovich, representante oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Rusia. Suponemos que la opinión de la OMS es lo suficientemente competente para Colombia, tomando en consideración la reciente elección de este país como nuevo miembro del Consejo Ejecutivo de la Organización.

Sí, es cierto que, según los cálculos de la OMS, el índice de la mortalidad por causa del COVID-19 en Rusia, donde se aplica la metodología de registro aprobada por las recomendaciones de la OMS, es bastante bajo. Pero este índice es compatible con los de muchos otros países: Rusia -1 %, Chile -1 %, Israel -1 %, Turquía -2,7 %, Perú -2,9 %, Colombia -3,5 %.

Aquí no se trata de una subestimación malintencionada de las estadísticas. Según la señora Vuinovich, existe una serie de factores que explica la mortalidad tan baja entre los ciudadanos de Rusia.

Las autoridades rusas supieron aprovechar bien la reserva del tiempo generada por una llegada retardada del coronavirus al país, tomando medidas preventivas para desacelerar la propagación del contagio y preparar el sistema nacional de salud: aumentar la cantidad de camas, remodelar los hospitales, montar, en un tiempo muy corto, nuevos centros médicos multifuncionales para atender a los pacientes infectados con el coronavirus. Sí, es cierto que la cantidad de casos detectados es alta (3ª a escala mundial) pero esto es el resultado del testeo oportuno y masivo en Rusia: el país realiza 8 millones de tests, ocupando el 2º lugar en el planeta después de EE. UU. (13 millones). El país que está en el 3r lugar queda mucho más atrás realizando casi tres veces menos pruebas (3 millones). En Colombia, para comparar, se hacen 252 mil. Además, en el 70 % de los casos letales en Rusia se practica la autopsia, la cual hace que se determine inequívocamente la causa de la muerte, sin adjudicar toda la culpa al coronavirus como sucede en muchos otros países. (https://www.healthaffairs.org/doi/full/10.1377/hlthaff.2020.00455?utm_ca...).

Un factor importante lo constituye el carácter social del sistema de salud ruso, el cual sigue siendo accesible, gratuito y masivo. Gracias a esto, Rusia tiene las mejores tasas de hospitalización temprana, transportación rápida del enfermo al centro médico, diagnóstico temprano y oportuno.

Luego, en su artículo el autor se permite transmitir acusaciones insultantes a las autoridades rusas, incluyendo personalmente al presidente Vladímir Putin, las que hacen circular ciertos medios anglosajones notorios por su predisposición rusófoba.

Sí, es cierto, que la lucha frontal contra el coronavirus genera situaciones extremas y estresantes que afectan frecuentemente a los médicos. Eso sucede no solamente en Rusia, sino también en otros países, como EE. UU., Italia, e incluso en propia Colombia, donde hubo casos de suicidios entre los médicos, contagios o falta de medios de protección individual para el personal de hospitales.

En todas partes es la razón para mostrar el humanismo, compasión, piedad a las víctimas. Y solo si se trata de Rusia unos personajes no creen necesario esconder su sentimiento de odio y goce maligno.

Contrarrestando la pandemia, Rusia, igual que otros países, se chocó con muchos problemas. Por ahora no todo se logra resolver de la mejor manera posible. No obstante, como subrayó el presidente de Colombia, Iván Duque, en su mensaje a la 73a Asamblea de la OMS, “para enfrentar una situación de esta naturaleza el mundo no tenía manuales ni mucho menos ningún país ha estado lo suficientemente preparado para enfrentar estas condiciones”. Es precisamente por eso que no debemos comparar maliciosamente la cantidad de enfermos y fallecidos sino unirnos para superar este desafío global, dejando aparte las diferencias ideológicas y las competencias históricas. Necesitamos una agenda unificadora en la que no debe haber lugar para publicaciones semejantes al artículo que sirvió de motivo para la presente carta.

COVID-19 en Estados Unidos: ¿no hay cuidados sin dinero?

11:33:00 a.m. Add Comment

Según las proyecciones de ciertos expertos que basan su hipótesis en una tasa de infección del 40% de la población, si el número de casos se concentra en seis meses, y suponiendo que la mitad de las camas actualmente ocupadas se pueda liberar para acoger los casos de coronavirus, faltarían 1.4 millones de camas ordinarias de hospital y 293.000 camas de cuidados intensivos.

Por: Yann Mens / Viento Sur

En ausencia de un seguro de enfermedad universal, algunas y algunos estadounidenses afectados por el Covid-19 podrían dejar de buscar tratamiento por temor a no poder pagarlo.

Bravucón e ignorante como siempre, fiel a su estilo, Donald Trump habló por primera vez de esta amenaza, que no entendía, con desprecio, considerando el 11 de febrero que el virus probablemente desaparecería en abril bajo el efecto del calor. De nuevo, el 5 de marzo ha cuestionado la tasa de mortalidad del Covid-19 estimada por la Organización Mundial de la Salud (3.4%), antes de decidir, sin embargo, un primer programa de ayuda de 8 mil millones de dólares de apoyo a los Estados federales y a las ciudades para prevenir y prepararse para la epidemia. No ha sido sino hasta el 13 de marzo, después de que Wall Street realmente se desplomara, cuando declaró un estado de emergencia nacional.

Aunque el 19 de marzo, California, seguida después por media docena de otros estados, decidió el confinamiento de su población, las autoridades federales aún no han implementado la medida para todo el país, como es el caso de Italia o Francia. Sin embargo, a partir del 23 de marzo, la presencia del Covid-19 estaba constatada en los 50 Estados del país. El número total de casos identificados se elevaba a más de 35.000 y el número de muertes a 428 [al día siguiente, el 24 de marzo, las cifras han aumentado a 46.145 y 582 respectivamente, y su ritmo de aumento es uno de los mayores del mundo, ndt].

Los ciudadanos y ciudadanas estadounidenses están preocupados en primer lugar por su salud, pero también por su capacidad financiera para soportar las consecuencias de la pandemia. Según una encuesta reciente, el 62% de los estadounidenses temen que ellos o un familiar se enfermen. El 36% teme no poder pagar los test o los tratamientos relacionados con el Covid-19. Y entre las personas activas laboralmente, el 53% teme ver caer sus ingresos debido al cierre de sus empresas o la reducción del número de horas trabajadas.

Ya en el límite de sus capacidades en tiempos normales, equipado con menos médicos y camas de hospital por habitante que el promedio de los países de la OCDE, mientras que es mucho más costoso y menos eficiente (esperanza de vida, mortalidad maternal e infantil), ¿podrá el sistema de salud estadounidense absorber el impacto del Covid-19?

“Acoplar la curva”

Una expresión está floreciendo a través del Atlántico en este momento: “Flatten the curve” [Acoplar la curva, ndt]. La curva que hay que extender y aplastar es la del número de casos de personas enfermas, para que no exceda la capacidad del sistema hospitalario. Según las proyecciones de ciertos expertos que basan su hipótesis en una tasa de infección del 40% de la población, si el número de casos se concentra en seis meses, y suponiendo que la mitad de las camas actualmente ocupadas se pueda liberar para acoger los casos de coronavirus, faltarían 1.4 millones de camas ordinarias de hospital y 293.000 camas de cuidados intensivos.

Las zonas rurales parecen estar relativamente mejor dotadas de las primeras, pero son escasas las segundas. En las zonas urbanas, es todo lo contrario. En el caso de que la epidemia se propague a una intensidad menor pero durante un período de doce meses, las carencias serían menos considerables.

Una de las formas de aplanar esa curva es identificar lo más rápidamente posible a las personas infectadas y enfermas. Y en particular para poder aislarlas cuando lleguen a las estructuras hospitalarias. El ejemplo de epidemias pasadas muestra que son causadas por la concentración de personas en un lugar de difusión importante del coronavirus.

Test, los retrasos en el encendido

Pero eso significa poder administrar los test. El asunto comenzó mal en los Estados Unidos. Se descubrió que una parte importante de los test enviados por la administración federal responsable de las cuestiones epidemiológicas, el Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC), eran defectuosos porque un agente químico no funcionaba como se comprobó cuando los laboratorios que los recibían los sometió a un test de verificación.

Además, durante varias semanas, la CDC monopolizó el análisis de los test así recolectados antes de acordar permitir, el 2 de marzo, que otros laboratorios lo hicieran a su vez. Estos disfuncionamientos han llevado a los laboratorios de investigación de Seattle, en particular, a fabricar sus propios test en un intento de acelerar el control de la pandemia. Sin embargo, en la actualidad, los test aún no están disponibles en cantidades suficientes en los servicios de emergencia.

Y a veces son pequeños detalles los que bloquean la máquina. Los modelos de torunda de algodón, esos cepillos largos y finos que recolectan muestras en la nasofaringe, que están homologados en los Estados Unidos, se fabrican principalmente en dos fábricas, una de las cuales se encuentra en el estado de Maine, pero la otra en Lombardía, es decir en el epicentro del coronavirus. Eso no ha impedido a su personal acelerar el ritmo de producción.

Del mismo modo, los stocks de equipos de protección para el personal de salud no son suficientes. Ante el riesgo de ver a médicas y enfermeras enfermarse a su vez, algunos expertos sugieren llamar a los profesionales que se hayan jubilado en los últimos cinco años para que atiendan a otros pacientes que no estén afectados por el Covid-19. O recurrir a la telemedicina dentro del hospital para limitar el contacto entre los cuidadores y los pacientes aislados.

Coste de la atención

Si la falta de infraestructura de salud y personal calificado preocupa a las autoridades, las preocupaciones más inmediatas de los ciudadanos también se centran en el costo potencial de los test y tratamientos en un país donde no existe un seguro de salud universal. El sistema de salud se basa principalmente en el sector privado, tanto en términos de beneficios médicos como de seguros. De hecho, la salud representa uno de los artículos de mayor gasto para los consumidores (8%). Y la distribución del gasto en salud es más desigual, ya que solo el 5% de los estadounidenses concentraron el 50% en 2017.

Por supuesto, más de la mitad de los estadounidenses tienen seguro de salud relacionado con su trabajo o el de un miembro de la familia. Sin embargo, estas coberturas van acompañadas de una verdadera maraña de suplementos, así como de franquicias y honorarios excluídos del seguro (surprise billing) para los médicos especialistas que imponen costes muy importantes a los y las asegurados, con el riesgo de que renuncien a recibir tratamiento. Especialmente dado que algunos de estos costes a cargo del asegurado pueden aumentar durante la pandemia, a menos que la ley prohíba este aumento a las aseguradoras. En el contexto de Covid-19, la no utilización de la asistencia sanitaria obviamente representaría un gran peligro para la salud de la sociedad en su conjunto, favoreciendo la propagación de la enfermedad.

Además, las primas de seguro son muy caras y muchos asalariados y asalariadas no podrían soportar la carga solos en caso de pérdida de empleo, lo que es probable que suceda en el contexto de la pandemia, cuando la posibilidad de encontrar rápidamente un nuevo trabajo para beneficiarse de la cobertura es más hipotética.

En caso de que su empleador ya no los cubra, los ciudadanos estadounidenses pueden intentar, a veces sujetos a límites de tiempo, recurrir a uno de los mecanismos públicos reservados para ciertas categorías de la población. Con respecto a las personas que trabajan, el más importante es Medicare, que beneficia al 23% de los estadounidenses, pero está reservado para hogares de bajos ingresos. Además, como es administrado por los Estados, con el apoyo del Estado Federal, sus criterios de elegibilidad varían mucho de uno a otro.

Los límites de la reforma de Obama

La reforma del seguro de salud, la “Affordable Care Act”, promulgada en 2010 bajo la presidencia de Barack Obama, había previsto la extensión del beneficio de Medicare [Programa de asistencia sanitaria para las personas de bajos ingresos, ndt] a todas las personas cuyos ingresos fuesen inferiores al 138% del nivel de pobreza estimado a nivel federal (es decir, 38.000 dólares para una familia de 4 personas), pero en 2012, el Tribunal Supremo dio a los estados federados la libertad de no aplicar esta extensión. 37 estados han extendido el beneficio de Medicare , pero 15 lo han rechazado.

Los estadounidenses que no tienen seguro privado a través de su empleador, pero cuyos ingresos son demasiado altos para ser elegibles para Medicare pueden, desde la reforma de Obama, beneficiarse de ayudas públicas en forma de créditos fiscales para contratar un seguro privado de forma individual, pero con la condición de que sus ingresos estén comprendidos entre el 100% y el 400% del nivel federal de pobreza.

Otro dispositivo público, el programa federal Medicare, cubre a 60 millones de personas mayores de 65 años y también a algunas personas discapacitadas. Según la legislación actual, algunos beneficiarios se arriesgan a tener que pagar suplementos y franquicias si son tratados con Covid-19. Especialmente porque hay dos variantes de Medicare, una en la que la persona asegurada paga sus primas al Estado federal, otra en la que pasa a través de aseguradoras privadas, con diferentes condiciones de cobertura.

Finalmente, en un país donde el seguro de salud no es obligatorio, alrededor de 28 millones de personas no tienen cobertura aunque la mayoría de ellos trabajan. Este es particularmente el caso en los Estados que no han extendido el beneficio de Medicare. Y para profesiones (chóferes, cajeras, empleadas de tiendas, etc.), muchos de los cuales no podrán tener recurso al teletrabajo. Una vez más, la perspectiva de que estos no asegurados no sean examinados mediante test, o tratados por no tener que pagar la factura, plantea un gran riesgo para la salud pública en los Estados Unidos. Casi una cuarta parte de las no aseguradas serían elegibles para Medicare y otros dispositivos públicos, pero lo ignoran.

Además de los test y los tratamientos, las y los estadounidenses que se verían afectados por Covid-19 o cuyos próximos se verían afectados se enfrentarán a pérdidas de salario por los días que no trabajan, en un país donde no hay ley sobre la baja por enfermedad, aunque una docena de Estados y algunas ciudades la han introducido. La gran mayoría de los 35 millones de estadounidenses que trabajan en las PYME no tienen acceso a la misma, pero también el 11% de los 60 millones de asalariados/as de las empresas con más de 500 asalariados/as.

Test gratuitos y baja por enfermedad

Para mitigar algunos de estos riesgos, la semana pasada el Congreso con el apoyo de Donald Trump adoptó la Primera ley familiar de respuesta al coronavirus de las familias, que Donald Trump firmó el 18 de marzo. Prevé test Covid-19 gratuitos para todos los estadounidenses, estén o no cubiertos por un seguro de salud e independientemente de su método de cobertura, sin franquicia ni suplemento a cargo.

Para ayudar a los estados que gestionan Medicaid a financiar esta medida, se incrementará la parte que abona el Estado federal. Este apoyo es tanto más importante porque las reglas institucionales de muchos Estados federados requieren que presenten un presupuesto equilibrado, lo que significa que cualquier gasto dedicado al Covid-19 corre el riesgo de amputar otras áreas. Sin embargo, esta gratuidad no se aplica, por el momento, a los tratamientos.

El texto también está destinado al personal de empresas con menos de 500 asalariadas/os, que generalmente no se benefician de licencia remunerada por enfermedad. A partir de ahora tienen derecho a dos semanas de vacaciones pagadas en caso de que ellas o sus próximos se vean forzados a la cuarentena o al aislamiento, o se vean afectados por los síntomas del Covid-19.

Los empleadores en cuestión se beneficiarán de un crédito fiscal para financiar esta medida, al igual que los autónomos que también tendrán derecho a estos quince días de baja por enfermedad. Pero las empresas con menos de 50 asalariados, muchas de las cuales operan en el comercio minorista y otros servicios, que sin duda están en funcionamiento a pesar de la pandemia, pueden solicitar exenciones si esta medida pone en peligro su viabilidad. Y a priori nada está previsto para las 6,7 millones de empresas con más de 500 asalariados y asalariadas que no tienen el beneficio de la baja por enfermedad.

La introducción de la baja por enfermedad para las PYME, incluso de forma temporal e incompleta, es una pequeña revolución en los Estados Unidos, ya que muchas voces en el Partido Republicano se han opuesto desde hace mucho tiempo porque esa carga podría obligar a estas empresas a endeudarse en exceso, incluso a la bancarrota.

El Congreso comenzó a considerar el 22 de marzo otro programa excepcional previsto por la administración Trump por un importe aproximado de 1.800 millones de dólares de ayuda a los hogares y a las empresas. Pero los demócratas se han opuesto hasta ahora a su adopción, por estimar que era demasiado favorable para las grandes empresas. Con respecto a las familias, el plan se traducía en su versión original en abonos de 1.000 dólares por adulto y de 500 dólares por niño. ¿Será esto suficiente para tranquilizar a todos aquellos y aquellas que están preocupados por no tener los medios para cuidarse?.

Lula da Silva: Quiero democracia, no impunidad

10:22:00 a.m. Add Comment

Hace dieciséis años, Brasil estaba en crisis; su futuro era incierto. Nuestro sueño de convertirnos en uno de los países más democráticos y prósperos del mundo parecía peligrar. La idea de que algún día nuestros ciudadanos pudieran disfrutar los estándares de vida holgados de nuestros pares en Europa o en otras democracias de Occidente parecía esfumarse. Menos de dos décadas después de que terminó la dictadura, algunas heridas de ese periodo seguían abiertas.

Por: Lula Da Silva / New York Times

El Partido de los Trabajadores ofreció esperanza, una alternativa que podía cambiar esas tendencias. Me parece que, sobre todo, por esta razón triunfamos en las urnas en 2002. Me convertí en el primer líder sindical en ser elegido presidente de Brasil. Al principio, los mercados se inquietaron por este acontecimiento, pero el crecimiento económico los tranquilizó. En los años posteriores, los gobiernos del Partido de los Trabajadores que encabecé redujeron la pobreza a más de la mitad en tan solo ocho años. En mis dos periodos presidenciales, el salario mínimo aumentó el 50 por ciento. Nuestro programa Bolsa Família, el cual ayudaba a familias pobres al mismo tiempo que garantizaba educación de calidad para los niños, fue reconocido internacionalmente. Demostramos que combatir la pobreza era una buena política económica.

Después, este progreso fue interrumpido. No por medio de las urnas, a pesar de que Brasil tiene elecciones libres y justas, sino porque la expresidenta Dilma Rousseff fue víctima de un juicio político y la destituyeron del cargo por una acción que incluso sus oponentes admitieron que no era una ofensa que ameritara este tipo de procedimiento. Muy pronto, yo también terminé en la cárcel, después de un juicio sospechoso por cargos de corrupción y lavado de dinero.

Mi encarcelamiento es la fase más reciente de un golpe de Estado en cámara lenta diseñado para marginar de forma permanente las fuerzas progresistas de Brasil. Tiene como objetivo evitar que el Partido de los Trabajadores vuelva a ser elegido para ocupar la presidencia. Debido a que todas las encuestas muestran que ganaría con facilidad las elecciones de octubre, la extrema derecha de Brasil busca dejarme fuera de la contienda electoral. Mi condena y encarcelamiento se sustentan solamente en la declaración de un testigo cuya propia sentencia fue reducida a cambio de que testificara en mi contra. En otras palabras: el testigo tenía un beneficio personal en decir lo que las autoridades querían oír.

Las fuerzas de la derecha que han usurpado el poder en Brasil no han perdido el tiempo para implementar su agenda política. El gobierno profundamente impopular del presidente Michel Temer ha aprobado una enmienda constitucional que pone un límite de veinte años al gasto público y ha promulgado varios cambios a las leyes laborales que facilitarán la subcontratación, debilitarán los derechos de negociación de los trabajadores e incluso su derecho a un día laboral de ocho horas. El gobierno de Temer también ha intentado recortar las pensiones.

Los conservadores de Brasil se han esforzado mucho por socavar el progreso logrado por los gobiernos del Partido de los Trabajadores y están determinados a evitar que ocupemos la presidencia de nueva cuenta en el futuro cercano. Su aliado en esta maniobra es el juez Sérgio Moro y su equipo de procuradores, quienes han recurrido a grabar y filtrar conversaciones telefónicas privadas que tuve con mi familia y mi abogado, entre ellas una conversación que se grabó de forma ilegal. Crearon un espectáculo mediático cuando me arrestaron y me hicieron desfilar ante las cámaras acusado de ser la “mente maestra” detrás de un enorme esquema de corrupción. Rara vez se cuentan estos detalles vergonzosos en los principales medios informativos.

El juez Moro ha sido idolatrado por los medios de la derecha brasileña. Se ha vuelto intocable. Sin embargo, el verdadero problema no es Moro, sino los que lo han encumbrado a un estatus de intocable: las élites neoliberales de derecha que siempre se han opuesto a nuestra lucha por una mayor igualdad y justicia social en Brasil.

No creo que la mayoría de los brasileños apruebe esta agenda elitista. Por esta razón, aunque me encuentro en prisión, me postulo a la presidencia y, por el mismo motivo, las encuestas muestran que, si las elecciones se llevaran a cabo hoy, sería el ganador. Millones de brasileños comprenden que mi encarcelamiento no tiene nada que ver con la corrupción y entienden que estoy donde estoy solo por razones políticas.

No me preocupa mi situación. He estado preso antes, durante la dictadura militar de Brasil, nada más porque defendí los derechos de los trabajadores. Esa dictadura cayó. La gente que abusa de su poder en la actualidad también caerá.

No pido estar por encima de la ley, sino un juicio que debe ser justo e imparcial. Las fuerzas de la derecha me condenaron, me encarcelaron, ignoraron la evidencia abrumadora de mi inocencia y me negaron el habeas corpus solo para impedir que me postulara a la presidencia. Pido respeto por la democracia. Si me quieren derrotar de verdad, háganlo en las elecciones. De acuerdo con la Constitución brasileña, el poder viene de la gente, la responsable de elegir a sus representantes. Así que dejen que el pueblo brasileño decida. Tengo fe en que la justicia prevalecerá, pero el tiempo se le acaba a la democracia.

Entender lo que sucede en Ecuador desde el análisis estratégico

2:36:00 p.m. Add Comment
Desde la perspectiva de una estudiante universitaria colombiana que sigue con atención la política del Ecuador, debo confesar que no es habitual escuchar el nivel de análisis político que tuvo lugar la pasada semana en un foro cerrado al que tuve la posibilidad de asistir en la ciudad de Cuenca. 

Por: Jheya Rodríguez / Democracia en la Red

Allá, dos especialistas en materia de consultoría política y asesoramiento estratégico expresaron, de forma didáctica y muy esclarecedora, sus puntos de vistas sobre la coyuntura actual de la política ecuatoriana. Por un lado Bernardo Moreno, CEO de Propraxis Group (una prestigiosa empresa especializada en estudios de mercado, sondeos de opinión y marketing político), y por otro Decio Machado, director ejecutivo de la Fundación ALDHEA (un espacio de investigación y elaboración teórica vinculado a los movimientos sociales y la Academia) y reconocido consultor y analista político de origen hispano-brasileño residente en la ciudad de Quito.

En este debate realizado entre dos expertos que conocen bien la política ecuatoriana y regional, se esbozó de forma contundente de que manera la sociedad ecuatoriana afrontó la última campaña electoral presidencial; cuales son las inquietudes y miedos de ese electorado; así como los riesgos y oportunidades que afronta el actual gobierno encabezado por el presidente Lenín Moreno.


Decio Machado / Director Fundación ALDHEA

Al inicio de sus respectivas exposiciones ambos consultores enumeraron los logros en materia de modernización del Estado y mejoras de diverso tipo que han acontecidos durante estos últimos diez años en Ecuador. Pero más allá de ello, Decio Machado expuso tras esta introducción la cuestión del alto nivel de degaste que ha sufrido el gobierno de Rafael Correa durante los últimos años de su mandato, posicionando como principal motivo los efectos de la crisis económica en el país. “Entre 2006 y 2014 el crecimiento promedio del PIB ecuatoriano fue de 4.3%, se redujo la pobreza de 37.6 al 22.5% y existió una evolución positiva del índice GINI de 0.54 a 0.47. Sin embargo, terminado el período de la economía fácil asociada al alto precio del crudo en el mercado internacional, el país se resintió, semi-paralizándose la economía nacional en el año 2015, con un indicador de crecimiento de apenas el 0.2% y entrando el país en recesión en 2016, cerrándose el año en un crecimiento negativo del PIB de -1.5%, el peor indicador de la región tras Venezuela y Brasil”, señaló Machado. Según este analista, este es el factor fundamental que propició el actual deterioro del mercado laboral, la falta de liquidez estatal, la carencia de inversión privada y el comienzo del deterioro de determinados indicadores sociales antes en evolución positiva.


Bernardo Moreno, CEO de Propraxis Group

Para Bernardo Moreno, experto también en investigación social, el 67% de los electores manifestaba -según sus encuestas- una voluntad de cambio en la gestión del país a inicios de la última campaña electoral. Esto se expresó en las diferentes consignas electorales con las cuales los principales partidos políticos del Ecuador participaron en dicha campaña: “Vamos por el cambio” en el caso de Guillermo Lasso, “Para un cambio positivo en tu vida” en la campaña de Cynthia Viteri o el “Vota por el cambio verdadero” que se utilizó en la campaña del hoy presidente Lenín Moreno. Pero para este consultor ecuatoriano, “hacer una campaña de cambio no es trabajar sobre la palabra, sino sobre los constructos que la integran”.

Tanto Machado como Moreno coincidieron en que el sentir de la población ecuatoriana respecto al cambio se manifestaba a través de sentimientos que tenían que ver con la esperanza de que el nuevo gobernante generara políticas de cambio para salir de la crisis, la demanda de nueva gente en el Ejecutivo, el reclamo de un cambio de estilo en la gestión gubernamental, la necesidad de cambiar leyes que se consideran que no han funcionado adecuadamente y un latente miedo al futuro a partir del deterioro económico del país y como consecuencia de la falta de autocrítica existente durante el mandato presidencial de Rafael Correa.

Para Machado, el último período de gestión correista significó que Alianza PAIS “compró tiempo a través de una agresiva política de endeudamiento que permitió mantener las políticas sociales derivadas a la primera mitad del gobierno de Rafael Correa, pero que carecía de políticas alternativas para el período de crisis, lo cual fue sentido por la población”. A su vez, Moreno señaló que algunos constructos derivados de diversos mapas mentales (una metodología aplicada de la neurociencia y de la cual su empresa es especialista en el país) indicaban que gran parte de la gente reclamaba la necesidad de que Ecuador se abra al mundo, se generasen condiciones para que ingrese inversión extranjera, se acepte la existencia de una crisis que entonces era aún negada por parte del gobierno y se promoviese el empleo a través de nuevas políticas y el diálogo con los sectores empresariales. Según Machado, el país había empezado embrionariamente a caminar hacia una crisis política que iba más allá de la económica, conceptualizando esta como el momento en que “las ideas de los de arriba ya no convencen a los de abajo”.

De verbo duro, el expositor vinculado a la Fundación ALDHEA indicaría: “Un buen gobernante se compara con sitios donde las cosas están mejor para intentar innovar o superarse. Sin embargo, el entonces presidente Correa hablaba de tormentas perfectas para justificar la recesión económica en la que había entrado el país, algo similar a cuando los malos estudiantes dicen que suspendieron el examen por que este era difícil. Esto tuvo un resultado negativo entre la población”.

Mientras Moreno habló de cierto sentimiento social respecto a que “el gobierno ya no entendía la demanda de los mandantes”. Machado sentenció indicando que “lamentablemente, tras diez años de correísmo y el cambio de ciclo en marcha en los principales países de la región, la izquierda dejó de ser sexy en Ecuador, la gente ya no es receptiva al discurso de perfil ideológico que tuvo sentido en durante la pasada década y parte de esta”.

Pero más allá de lo económico, según ambos panelistas, la sociedad ecuatoriana mostraba evidentes síntomas de cansancio político, lo que originó un declive en la hegemonía política de Alianza PAIS. Aquí Bernardo Moreno, volviendo a los constructos sociales, posicionó que en amplios sectores de la población se visualizaba la necesidad de una nueva gestión política, un cuestionamiento al distanciamiento de la cúpula de Alianza PAIS respecto a la sociedad y un marcado sentimiento de rechazo a la corrupción institucional que había sido posicionada mediáticamente y a través de la narrativa discursiva de la oposición. Según Decio Machado, el agotamiento del correísmo no solo se hacía patente en la sociedad, sino incluso en la imagen que emitía el propio Rafael Correa a través de sus semanales Enlaces Ciudadanos. “Una imagen de cansancio y cada vez mayor irascibilidad gratuita que dejó de ser perdonada por la sociedad terminado el momento de la bonanza económica”, explicitó este consultor extranjero afincado en Ecuador.

La gente demandaba entonces un nuevo estilo de gobierno, donde haya menos conflictos, más diálogo, unidad y reconciliación frente a una sociedad altamente polarizada como estrategia gubernamental. Para Bernardo Moreno, este cambio de estilo es “algo que el presidente Lenín Moreno ha sido capaz de plasmar en estos primeros 100 días de gestión y que es el motivo fundamental de su actual alta calificación social”.

Otro de los elementos trabajados en la exposición de Machado tiene que ver con el distanciamiento de los políticos de Alianza PAIS respecto a la sociedad. Según él, “en los últimos años Alianza PAIS y el presidente Correa construyeron un relato que ya no se correspondía con la realidad que vive la gente en el país, lo que hizo que mucha gente comenzara a sentir que sus autoridades se convirtieron en una élite política que funcionaba en beneficio propio y que peleaban el poder por el poder”. Esto se plasma en otro constructo evocado por Bernardo Moreno, la demanda de cambios legislativos fundamentalmente en tres aspectos: leyes que beneficien el empleo, leyes que combatan el micro-tráfico y menos impuestos.

Para el CEO de Propraxis, es muy interesante ver como durante estos 100 días de gobierno el presidente Moreno ha superado un imagen que existía en amplios segmentos de la población por la cual se le consideraba como una figura política que estaría en manos del ex presidente Correa. “A Lenín, amplios sectores de la población lo veían como una persona humanitaria, que intenta ayudar a los demás, que es un amigo cercano al pueblo, que no es prepotente, que es luchador…, sin embargo, también se le veía como que sería una personalidad instrumentalizada por el expresidente Correa, que estaría obligado a tapar trapos sucios a la par de que sería un presidente que gobernase para una minoría”, indicaría Bernardo Moreno durante su alocución.

Tras esta primera parte de exposición, fueron cuantificados los resultados electorales de una forma novedosa, pues los resultados electorales se valoraron en base al total del censo de electores, dada la obligatoriedad del voto en Ecuador. De esta manera, en las elecciones del 2017 tan solo se consideró los resultados correspondientes a la primera vuelta. Según Machado, “ese es el momento en el que existe una verdadera identificación del voto ciudadano con el partido y los candidatos; en segunda vuelta este factor queda adulterado”.

Así las cosas, los panelistas manejaron los resultados electorales del 2013 sobre un censo de 11,7 millones de electores, momento en que Alianza PAIS consiguió 4,9 millones de votos, es decir, el 41.88% del total. Sin embargo, en la primera vuelta de 2017, sobre un censo total de 12,8 millones de electores, los votantes de Alianza PAIS disminuyeron a 3,7 millones, es decir, tan sólo el 28.91% del electorado. Quedaba de esta forma demostrado cuantitativamente que el partido oficialista, tras una década de gobierno, gozaba de una hegemonía en declive, perdiendo 13 puntos porcentuales durante la última legislatura.

Desde ese punto de vista y teniendo en cuenta que la oposición política manejó el discurso de fraude electoral tras los resultados del 2 de abril, que el presidente Lenín Moreno goce en la actualidad de un apoyo popular por encima del 70% es un éxito, donde además se combina credibilidad en su figura y respaldo en su gestión, algo de lo que no existía durante el período anterior.

Sin embargo, ambos expositores también plantearon, y quizás sea lo más interesante de sus intervenciones, los riesgos a los que está sometida la gestión del actual mandatario ecuatoriano.

Según Bernardo Moreno, uno de los riesgos que tienen todas las autoridades electas consiste en no darse cuenta integralmente de porqué ganaron sus respectivas competencias electorales. En ese sentido, Decio Machado expresó que existe un momento de enamoramiento coyuntural de la mayoría de la población ecuatoriana con el presidente Moreno que va más que por su gestión y que está basado en el cambio de estilo. El consultor Bernardo Moreno enfatizaría al respecto: “la gestión del presidente Lenín Moreno durante estos primeros 100 días ha supuesto una descomprensión del clima político nacional”, a lo que agregó, “el nuevo estilo presidencial basado en el diálogo nacional, el relajamiento de la propaganda política gubernamental, la ausencia de conflictos, el llamado a la unidad nacional y el impulso a la lucha contra la corrupción está siendo valorado muy positivamente por la sociedad, sin embargo la gente sigue esperando concreciones respecto a los compromisos de campaña asumidos por el mandatario”.

Ambos expertos destacarían la forma desenfadada a través de la cual el actual mandatario conecta con la sociedad. “La personalidad afable y desenfada de Lenín Moreno, a la par que sus formas de aparición pública, donde se dan muestras de una personalidad cercana a la gente y simpática, encarnan algo de anti-política, lo que significa un cambio radical respecto al estilo anterior, donde el espacio de comunicación entre Correa y el pueblo ecuatoriano se basaba bajo registros del líder sabio y en posesión de la verdad le indica a la masa lo que esta bien y lo que esta mal, marcándoles el camino del buen hacer”, expondría Machado.

Sin embargo, ambos consultores plantean que la población ecuatoriana sigue esperando concreciones en políticas públicas respecto a lo que son sus demandas y esperanzas. Para Moreno, “si bien es cierto que estamos en los primeros tres meses y medio de gobierno, también lo es que la gente apostó por propuestas que impliquen respuestas efectivas a la crisis, el compromiso de construcción de 325.000 viviendas que palien parte del déficit habitacional existente en el país, la atracción de inversiones, la dinamización de la economía nacional y la generación de empleos; el impulso de políticas efectivas en este sentido sigue aún sin concretarse”. Continuando con ese discurso, el vocero de Propraxis Group manifestó que el Legislativo continúa presa de la agenda política heredada de la etapa anterior, lo que no ha permitido que se visualicen aún las políticas nuevas de reforma normativa. Según Moreno, “es urgente que en la Asamblea Nacional se empiece a visualizar una agenda propia ajustada a la nueva dinámica política auspiciada desde el Ejecutivo y que sintonicen con las demandas de la gente”. Decio Machado profundizaría al respecto indicando: “pasada la campaña electoral y los primeros días de gestión gubernamental, pasó el tiempo de la teatralización, ahora toca hacer gobernar el país, se deben articular vectores de cambio reales que vayan más allá del conflicto interno existente en estos momento en el partido oficialista, el tiempo corre, pese a que aun no se note, en contra del gobierno”. Para ambos, errores como el acercamiento a políticos con mala imagen -en referencia a Abdalá Bucaram- o la utilización de términos inadecuados como el calificativo de “ovejunos” a determinados sectores de la militancia dura del correísmo, han significado errores graves que facilitaron líneas argumentales para los detractores del gobierno dentro de las filas de Alianza PAIS.

Preguntados por dicho conflicto interno en Alianza PAIS, Machado indicó que la capacidad que tienen los partidos políticos ecuatorianos para autodestruirse debido a dinámicas internas no es una novedad en la historia del Ecuador. En todo caso, en la disputa interna del oficialismo hay una tendencia claramente perdedora y esta es la que encarna lo viejo. Para el consultor hispano-brasileño, “la mayoría de la sociedad ecuatoriana tiene miedo a cualquier cosa que les parezca política extrema, y ese extremismo está contenido en los mensajes que emite el sector disidente al presidente Moreno”. Pese a ello, este ponente considera que es un error del actual mandatario entrar en el conflicto dialéctico que le propone el ex presidente Correa. “Moreno debe desarrollar su agenda, ignorando trinos, egos y movimientos desestabilizadores al interior de su partido auspiciados desde el exterior”, señaló el director de la Fundación ALDHEA, añadiendo que “el ring es un espacio de disputa que siempre favorecerá más a un político de choque especializado en distancias cortas como es Rafael Correa que a Lenín Moreno, quien tiene una imagen de menor fortaleza pero más democrática”. Los dos estrategas coinciden en el hecho de que la principal estrategia de los opositores internos en Alianza PAIS a la figura de Lenín Moreno se basa en posicionar su imagen como la de un traidor, posicionamiento que podría estar tomando cierta forma dado que el nivel de dureza de la aprobación a la gestión del mandatario ha bajado varios enteros durante el último período.

Según Decio Machado, “la convocatoria de una consulta popular semi-anunciada por el presidente Moreno en el marco de restaurar la institucionalidad en el país reforzaría su nivel de popularidad, aunque no dejaría de estar enmarcada en el ámbito de lo coyuntural”. En el paralelo, Bernardo Moreno considera que consulta sí, pero muerte cruzada o nuevo proceso constituyente no, pues “la población ecuatoriana no desea verse involucrada en un nuevo proceso de participación política de estas características y además, desde el punto de vista estratégico, los mayores beneficiarios serían los sectores de oposición, quienes en la actualidad carecen de discurso y espacio político de intervención”.

La gestión política no se sostiene solo a base del entusiasmo vinieron a manifestar ambos consultores, motivo por el cual el gobierno debe construir y concretar sus políticas alternativas. Para Decio Machado, la centralidad política en Ecuador pasó del pivote “izquierda vs derecha” a una lógica gramsciana que conflictua entre “lo nuevo y lo viejo”, teniendo claro que el correísmo envejeció a pasos acelerados durante su último período. En este sentido, según este analista, el gobierno actual sigue sin tener mensajes claros para la despolitizada población más joven del Ecuador, esa que durante la campaña electoral apenas distinguía diferencias entre Rafael Correa y Guillermo Lasso, o los respectivos políticos que conforman el establishment de ambos partidos.

“El presidente Lenín Moreno debe entender que la batalla del poder, más allá de las instituciones, se juega en nuestras mentes”, indicó Bernardo Moreno, señalando a su vez que “son las emociones las que construyen nuestros comportamientos, primero sentimos y luego pensamos, revistiendo nuestros pensamientos con la información disponible que de forma intencional previamente seleccionamos”. De igual manera se manifestaría Decio Machado, señalando que el posicionamiento actual del presidente Lenín Moreno está identificado con el sentimiento de la esperanza, aunque está se agotará de forma rápida si no se dan pasos hacia delante de forma rápida. Para Machado, “la imagen de Lenín Moreno corre el riesgo de pasar a ser la de un hombre bueno que llegado a la Presidencia de la República no fue capaz de hacer lo que tenía que hacer”.

Ambos consultores consideraron no adecuado hablar de políticas de austeridad, tal y como lo están haciendo en la actualidad algunos ministros. Moreno señaló que “más que hablar de austeridad, se deben hacer gestos desde el gobierno que demuestren dichas políticas de ahorro, como por ejemplo, la eliminación de actos fastuosos”, algunos pasos en este sentido ya se están haciendo manifestó el consultor. En ese mismo sentido, Machado reiteró que “las políticas de austeridad se asocian en el subconsciente colectivo a la complicidad del Estado con los procesos de privatización y mercantilización desarrollados por la mayoría de los Estados a partir de los años setenta”, considerando también prudente eliminar esa terminología del léxico gubernamental.

Respecto al Legislativo, ambos expertos plantearon la necesidad de posicionar el poder de la participación por encima del discurso del poder ciudadano, dado que la sociedad ecuatoriana siente este último término como un eslogan propagandístico más que como una realidad. En este sentido, los expositores coincidieron en que pese a las divergencias existentes al interior del bloque mayoritario en la Asamblea Nacional, la compleja gestión que ha tenido que realizar hasta ahora el presidente de dicha institución esta generando más confianza y reconocimiento por la ciudadanía que la realizada durante la etapa anterior, la cual estuvo marcada por una imagen de sumisión al Ejecutivo. En todo caso, existe una coincidencia entre los panelistas de que la imagen que deriva de la Asamblea Nacional está directamente relacionada con la imagen que emiten los asambleístas que la conforman, existiendo en ese aspecto problemas serios que el conjunto de partidos políticos existentes en el Ecuador deberían comenzar a solucionar, pues la sociedad en la actualidad no se siente representada por sus legisladores.


En todo caso y pese a la complejidad política en la que se encuentra el país, ambos consultores se mostraron relativamente optimistas respecto a los designios inmediatos de la nación ecuatoriana y sus perspectiva a medio plazo.

Venezuela: un barril de pólvora.

5:40:00 a.m. Add Comment

La reciente convocatoria de Nicolás Maduro a una Asamblea Constituyente es una arriesgada respuesta gubernamental a la última escalada de la crisis política, económica y social, en un contexto de agotamiento de un modelo rentista y una gestión caótica del Estado. Ante la escasez de textos, que analicen de fondo lo sucedido en el vecino país, presentamos este análisis en detalle, de la turbulenta coyuntura venezolana, realizado por los profesores Edgardo Lander y Santiago Arconada.

Por: Edgardo Lander - Santiago Arconada Rodríguez / Nueva Sociedad

Los sectores populares se encuentran debilitados organizativamente y el apoyo al gobierno está en sus niveles más bajos, mientras fracciones tanto del oficialismo como de la oposición apuestan a una salida violenta que agravaría más la crisis, lo que genera un incierto escenario político, con la posibilidad real de un enfrentamiento civil.

Con el fallecimiento de Hugo Chá-vez en marzo de 2013 y el subsiguiente colapso de los precios del petróleo, se acelera la profunda crisis económica, política y ética que hoy vive la sociedad venezolana. Se trata de la crisis terminal del modelo extractivista petrolero y el Estado rentista clientelar, cuya vida se había extendido coyunturalmente gracias al liderazgo carismático de Chávez y a los elevados precios de los hidrocarburos en la primera década de este siglo. En esos años del proceso bolivariano no se dieron pasos hacia la transformación de la estructura productiva del país. Por el contrario, se profundizó el rentismo hasta que el petróleo llegó a representar 96% del valor total de las exportaciones. Las políticas sociales, que mejoraron sustancialmente las condiciones de vida de los sectores populares, y las diversas iniciativas de cooperación latinoamericana fueron posibles gracias al boom de los commodities. Con la baja de los precios, todo este armado entró en crisis.

La economía

Para analizar el estado actual de la economía en Venezuela, no se cuenta con cifras oficiales actualizadas. Al parecer, el gobierno ha optado por no divulgar información estadística que permita constatar la profundidad de la crisis que vive el país 1. Los cálculos que han sido difundidos por analistas económicos, centros académicos, gremios empresariales e instituciones internacionales presentan grandes rangos de variación. La economía venezolana registró en 2016 su peor caída desde el paro/sabotaje petrolero de los años 2002-2003 –que se combinó con elementos de un lockout empresarial–, con una contracción que ha sido estimada entre 10% 2 y 18,6% 3, con lo que se acumularon tres años consecutivos de reducción del pib. Los precios del petróleo han tenido una cierta recuperación, al pasar de un promedio de 35,15 dólares por barril durante 2016 a 42,46 dólares por barril en abril de 2017 4, todavía muy lejos de los precios promedio que fluctuaron entre 101,04 dólares y 88,42 dólares por barril entre 2011 y 2014. No solo han bajado los precios. De acuerdo con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (opep), la producción petrolera venezolana se ha reducido a 1.972.000 barriles diarios en marzo de 2017 5, casi un millón de barriles menos que los que se extrajeron en marzo de 2001. Esta baja ha sido atribuida a ineficiencia, corrupción y falta de inversiones y al hecho de que es mucho más costoso explotar los crudos pesados que hoy conforman la mayor parte de la canasta petrolera del país.

Pero los problemas no acaban ahí. Diferentes fuentes, tanto nacionales como internacionales, calculan que la inflación de 2016 se ubicó entre 500% y 800%. Por tercer año consecutivo se ha producido un severo déficit fiscal. De acuerdo con algunas estimaciones, el gasto público tuvo en 2016 una reducción de alrededor de 30% respecto al nivel del año anterior 6. Las reservas internacionales bajaron de 35.000 millones de dólares en 2009 a 10.264 millones en abril de 2017 7. La formación de capital fijo viene descendiendo desde 2013 y la misma tendencia se encuentra en el consumo privado. La deuda total consolidada del país, esto es, las deudas internas y externas pagaderas en dólares, sean préstamos o bonos emitidos por el gobierno, y la deuda de la empresa petrolera estatal, Petróleos de Venezuela (pdvsa), suma un total de 181.038 millones de dólares, lo que representa más de 80% del pib y es casi 18 7 veces más que las reservas internacionales. Este endeudamiento externo, como en experiencias anteriores, ocurrió precisamente en años de bonanza en que los precios del petróleo fueron muy elevados.

Mientras que la paridad altamente subsidiada con la cual se importa la mayor parte de los alimentos y medicamentos es de 10 bolívares por dólar, el dólar paralelo, que tiene una significativa incidencia en la fijación de precios, ascendía a 4.283 bolívares el 30 de abril de 2017.

El deterioro generalizado de la actividad productiva y de las finanzas públicas ha producido impactos severos en las condiciones de vida de la población, especialmente en los ámbitos de la salud, la alimentación y la inseguridad. La drástica reducción de las divisas disponibles para las importaciones ha creado una escasez generalizada de medicamentos y dificulta enormemente el tratamiento de enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes. Se registra una pérdida de peso y desnutrición, sobre todo en la población infantil. Y son frecuentes las muertes en hospitales que son consecuencia directa de la ausencia de los equipos o medicamentos requeridos.

La medida más importante que ha tomado el gobierno en el ámbito económico en estos años ha sido el decreto de creación del Arco Minero del Orinoco. Esto es, la apertura de 112.000 kilómetros cuadrados, 12% del territorio nacional, a grandes corporaciones mineras transnacionales. Ante la crisis del modelo petrolero rentista, en lugar de promover un debate nacional sobre alternativas al extractivismo depredador que ha caracterizado a la economía venezolana durante un siglo, el presidente Maduro ha optado por lanzar de lleno al país hacia un nuevo patrón extractivista-rentista, ahora minero. Este megaproyecto, de llevarse a cabo tal como está previsto por el gobierno, constituiría un paso más en la dirección del etnocidio de los pueblos indígenas habitantes en esa zona. Tendría también devastadoras consecuencias socioambientales tanto en lo inmediato como en el largo plazo, al deteriorar parte de la foresta amazónica, destruir extensas zonas de una extraordinaria diversidad biológica y afectar las principales fuentes de agua y las represas hidroeléctricas que suministran 70% de la electricidad que se consume en el país.

Pérdida de la hegemonía y tendencias autoritarias

Cuando Maduro llegó a la Presidencia, en abril de 2013, su nivel de popularidad y de legitimidad era mucho menor que el que había tenido Chávez hasta su fallecimiento. Ganó las elecciones con una diferencia de solo 1,5% de votos sobre Henrique Capriles, el candidato del conjunto de la oposición. El nuevo presidente carece del carisma y la capacidad de liderazgo de Chávez. En el interior del partido y del gobierno afloraron entonces las diferencias entre los distintos grupos y facciones que Chávez había logrado controlar. Esto tiene como consecuencia un gobierno más débil, preñado de tensiones, lo que obstaculiza la posibilidad de elaborar políticas consensuadas ante la creciente crisis económica.

Un quiebre histórico fundamental del proceso bolivariano ocurrió cuando, con la abrumadora derrota en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015, la oposición alcanzó una mayoría calificada de dos terceras partes en la Asamblea Nacional. Esto cambió radicalmente la correlación de fuerzas en el Estado. Con esa mayoría, la oposición en la Asamblea puede nombrar a los integrantes del Tribunal Supremo de Justicia (tsj) a los del Consejo Nacional Electoral (cne) y aprobar leyes orgánicas sin negociar con los representantes del gobierno. Este último, en lugar de reconocer la severa derrota e iniciar una profunda reflexión autocrítica sobre sus causas, atribuyó la crisis y la victoria de la oposición a la guerra económica y no vio la necesidad de realizar mayores cambios.

Asuntos claves como la corrupción generalizada, la ineficiencia de la gestión pública y una paridad cambiaria insostenible que crea profundas distorsiones en toda la economía fueron dejadas nuevamente a un lado. En lugar de darle prioridad a la preservación de la fuerza y el espíritu combativo del pueblo bolivariano, Maduro optó por permanecer en el control del Estado a como diera lugar. A partir de este momento, el gobierno pareció reconocer que no podrá permanecer en el poder si ello depende del apoyo electoral de la mayoría de la población y del cumplimiento de la Constitución. Tanto la voluntad popular como la Constitución se convirtieron en obstáculos por superar. Se van tomando, en consecuencia, una serie de decisiones que avanzan en forma sistemática y coherente en la dirección del establecimiento de un orden autoritario cada vez más militarizado.

En clara violación de las normas constitucionales y legales y de los procedimientos establecidos, a finales de diciembre de 2015, cuando le quedaban pocos días de vigencia a la mayoría oficialista en la Asamblea Nacional, se produjo el nombramiento de los nuevos magistrados para las diferentes salas del tsj. No solo son estos nuevos magistrados incondicionales del gobierno, sino que varios de ellos ni siquiera cumplían con los requisitos formales para ocupar el cargo.

El papel que jugaría este tsj en las nuevas condiciones del país quedó al desnudo cuando, para impedir que la oposición pudiera hacer uso de su mayoría calificada en la Asamblea, los nuevos magistrados se estrenaron decidiendo, en atención a una acusación sin pruebas sobre la comisión de un delito electoral formulada por sectores oficialistas, desconocer los resultados de las elecciones en el estado Amazonas y, por consiguiente, a los diputados mayoritariamente indígenas electos que ya habían sido proclamados por el cne. De esta forma, la oposición dejaba de tener una mayoría calificada.

En vista de que pasaron meses sin que el asunto se resolviera, sin que se hicieran las investigaciones para establecer la veracidad de las denuncias por las cuales el tsj invalidó las elecciones ni se realizaran nuevas elecciones para un estado que se había quedado sin representación parlamentaria, la Asamblea decidió reincorporar a los parlamentarios cuestionados. El tsj respondió declarándola en desacato. A partir de este momento sus atribuciones fueron asumidas por el Poder Ejecutivo y el tsj. Se produjo así un nuevo momento crítico de ruptura del orden constitucional, que habilitó la concentración de poderes que ha permitido al gobierno dar cada uno de los pasos subsiguientes en una dirección autoritaria. El tsj realizó una ratificación parcial de las integrantes del cne cuyos periodos de gestión estaban vencidos, a pesar de que se trata de una atribución constitucional del Parlamento. En octubre de 2016, el cne canceló la realización del referéndum revocatorio del presidente establecido por la Constitución, cuando ya se habían cumplido los requisitos establecidos por la ley. De igual modo, pospuso indefinidamente las elecciones de gobernadores pautadas de acuerdo con la Constitución para diciembre de 2016.

En el mes de marzo, mediante las sentencias 155 y 156, la Sala Constitucional del tsj ratificó el desconocimiento de la Asamblea Nacional y, entre otras cosas, autorizó al presidente de la República a avanzar en la apertura al capital transnacional, mediante empresas mixtas, sin la autorización parlamentaria. Esto viola tanto la Constitución como la Ley Orgánica de Hidrocarburos. El 31 de marzo, en ocasión de la presentación de su informe anual de gestión, la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, afirmó que con estas sentencias se avanzaba en un «desconocimiento del modelo de Estado consagrado en nuestra Constitución» y una «ruptura del hilo constitucional». Ante el rechazo generalizado a estas decisiones, el tsj modificó algunos aspectos de estas sentencias, sin alterar su contenido fundamental 9.

Desde febrero de 2016, el presidente Maduro ha gobernado mediante un estado de excepción y emergencia económica en condiciones claramente violatorias de la Constitución. Con el estado de excepción, muchas garantías constitucionales pueden ser suspendidas y muchas decisiones fundamentales para el futuro del país pueden ser tomadas por decreto. Por ejemplo, este año no se presentó el proyecto de presupuesto nacional ante la Asamblea, con lo cual se niega a los representantes electos el derecho a conocer y discutir el manejo de los recursos públicos, lo que agrega una nueva capa de opacidad en el manejo de estos bienes.

Las reacciones del movimiento popular, aun de sus sectores más organizados, ante el profundo deterioro de las condiciones de vida que se dan como consecuencia del aumento de la inseguridad –de origen tanto hamponil como policial–, la inflación, la escasez de alimentos y medicinas y el deterioro de los servicios públicos, no han sido las que podrían haberse esperado. Las organizaciones populares de base, que en estos años han involucrado a millones de personas, se han debilitado tanto por su dependencia respecto de los recursos públicos transferidos por alguna institución del Estado, que ya no les llegan en las mismas magnitudes, como por el desencanto creciente con el gobierno y la pérdida de ilusión con relación al futuro del país. Después de años de procesos de movilización y organización popular orientados por los valores de la cooperación y la solidaridad, en lo fundamental la reacción ante la actual crisis se ha caracterizado por la competencia y el individualismo. El llamado bachaqueo se ha convertido en un sector de peso significativo, pero difícil de precisar, en la economía venezolana 10. Se está produciendo un desgarramiento del tejido organizativo de la sociedad y una creciente descomposición ética que tomará muchos años recomponer. En diversas ciudades del país se han producido saqueos a locales comerciales en los cuales se ha combinado la protesta popular por el desabastecimiento con la acción armada del hampa.

La corrupción

Caracterizar adecuadamente el hecho y la significación de la corrupción que atraviesa el proceso bolivariano es una tarea pendiente. Estimar el tamaño del patrimonio público que fue desfalcado, conocer quiénes fueron partícipes y cómo realizaron el fraude, determinar las consecuencias en el seno de la sociedad venezolana de esta conducta seguida desde los más altos niveles del gobierno son, sin duda, tareas insoslayables, entre otras cosas porque Venezuela necesita recuperar en alguna medida ese inmenso capital para solventar su supervivencia inmediata.Para este análisis solo nos es posible hacer referencia a los hechos que, por su significación política, marcaron y marcan de manera indeleble la gestión presidencial de Maduro y gravitan como explicación subyacente de la deriva de su gobierno. Por ejemplo, en agosto de 2013, Edmée Betancourt fue removida de su cargo como presidenta del bcv por denunciar que solo en ese año fueron entregados por la Comisión de Administración de Divisas (cadivi) más de 22.000 millones de dólares a «empresas de maletín» 11. Casi un año después, tras su separación del Ministerio de Planificación, Jorge Giordani, reconocido baluarte de los gobiernos del presidente Chávez, sacudió al país con su carta titulada «Testimonio y responsabilidad ante la historia», en la que confirma y profundiza lo denunciado por Betancourt 12. La conmoción que causó en la opinión pública el testimonio del ex-ministro Giordani fue repudiada, mas no desmentida, por el presidente Maduro y otros altos cargos del Partido Socialista Unido de Venezuela (psuv), pero ese repudio no solo no tiene la fuerza para desmentir las denuncias sino que parece confirmarlas. La constatación de un poderoso y muy activo sector corrupto en el seno del gobierno se va consolidando a punto tal que el hoy ministro de Educación y presidente de la Comisión Presidencial para la Asamblea Nacional Constituyente, Elías Jaua, publicó el 16 de octubre de 2016 en Aporrea que «la corrupción corporativizada amenaza la vida de la revolución» 13. El problema es determinar en qué medida la protección de los intereses de esa «corrupción corporativizada» está guiando la acción política del gobierno de Maduro.

La escalada de violencia

En los años del gobierno bolivariano la oposición ha sido heterogénea, incluyendo desde sectores golpistas de extrema derecha, que han contado con apoyo externo, hasta sectores moderados que han buscado alternativas constitucionales al gobierno chavista. En la actualidad, esas diferencias subsisten a pesar de la apariencia de unidad que han dado en los últimos meses las masivas movilizaciones de calle en todo el país. A la severa recesión económica, se agrega la semiparálisis del país y de su actividad productiva como consecuencia de las diarias confrontaciones, cierres de calles y carreteras, de la suspensión intermitente y reiterada del transporte público y de una masiva represión por parte de los cuerpos de seguridad. Muchos jóvenes detenidos 14 en las protestas fueron acusados de terroristas y pasados directamente a tribunales militares. El país enfrenta situaciones crecientemente riesgosas. De acuerdo con la fiscal general de la República, solo en el mes de abril, en las movilizaciones de calle, se registraron 26 muertos, 427 lesionados y 1.289 detenidos. En los primeros días del mes de mayo esta situación continúa. La violencia fue adquiriendo una dinámica propia. Hay una amplia disponibilidad de armas en todos los sectores de la población. Maduro ha anunciado que entregará 100.000 fusiles a las milicias. En ambos lados de la confrontación operan grupos paramilitares. La sociedad venezolana se encuentra ante el grave peligro de que la violencia armada y el terrorismo se instalen como modalidades de procesar las diferencias. El peligro no consiste solo en que se desborde la violencia a unos niveles no deseados por las partes, sino que en ambos bandos de la actual confrontación hay sectores que apuestan a que la salida a la crisis sea por la vía violenta, independientemente de los muertos que ello implique.

Algunos altos funcionarios tienen claro que si se ven obligados a dejar el gobierno no solo perderían sus actuales prebendas, sino que difícilmente podrían encontrar un lugar en el mundo donde disfrutar de sus fortunas mal habidas. Para algunos sectores de la oposición, la salida que se busca debería servir de escarmiento y liquidar de una vez por todas las aspiraciones y rebeldías subalternas de estos años para que la sociedad regrese a sus cauces «normales». Para ello, han contado en todo momento con el apoyo del gobierno de Estados Unidos. Los intentos imperiales de socavar o derrocar al gobierno bolivariano han tomado muchas formas en estos años, tales como el apoyo político y financiero a los sectores más radicales de la oposición, el respaldo al golpe de Estado de abril de 2002 y los esfuerzos para aislar al país internacionalmente. Más recientemente, Barack Obama, justo antes de dejar la Presidencia, renovó una orden ejecutiva mediante la cual declaraba que Venezuela constituía una «inusual y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de eeuu 15». En un informe presentado ante el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado de eeuu en abril de este año, Kurt W. Tidd, el jefe del Comando Sur, afirmó que «Venezuela se enfrenta a una significativa inestabilidad en este próximo año debido a la generalizada escasez de comida y alimentos, la incertidumbre política y el deterioro de la situación económica. La creciente crisis humanitaria en Venezuela podría eventualmente obligar a una respuesta regional». Conociendo la historia, ¿en qué podría consistir una «respuesta regional»16 encabezada por el gobierno de Donald Trump? Mientras que hay portavoces de ambos lados que hacen reiterados llamados al diálogo, esta posibilidad es permanentemente saboteada por sectores radicalizados tanto del gobierno como de la oposición.

La convocatoria a una Asamblea Constituyente

El 1o de mayo, el presidente Maduro anunciaba la convocatoria a una Asamblea Constituyente con estas palabras: «Convoco a una Constituyente ciudadana, no una Constituyente de partidos ni elites, una Constituyente obrera, comunal, campesina, una Constituyente feminista, de la juventud, de los estudiantes, una Constituyente indígena. Pero sobre todo, hermanos, una Constituyente profundamente comunal. 17

Convoco a los comuneros, a las misiones». En este mismo discurso, Maduro declaró el fin de la Constitución de 1999, considerada como una constitución «pionera». Inmediatamente se generó una gran polémica, tanto en el país como en el exterior. En un clima político tan extremadamente polarizado, este debate está lleno de distorsiones y medias verdades. Sectores de la oposición venezolana han denunciado esta convocatoria como un mecanismo para evitar las elecciones (estaduales, municipales y presidenciales) pautadas por la Constitución vigente y lo han calificado como un golpe de Estado.Es necesario reconocer que, en la Constitución, las condiciones para la convocatoria a una Asamblea Constituyente no son totalmente explícitas. De acuerdo con el artículo 348, «[l]a iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrán tomarla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; la Asamblea Nacional, mediante acuerdo de las dos terceras partes de sus integrantes; los Concejos Municipales en cabildo, mediante el voto de las dos terceras partes de los mismos; o el 15% de los electores inscritos y electoras inscritas en el Registro Civil y Electoral». Hay sin embargo, una diferencia entre la «convocatoria», que la Constitución claramente atribuye al «pueblo de Venezuela (...) depositario del poder constituyente originario», y «tomar la iniciativa de convocatoria». De acuerdo con esto, si bien el presidente puede tomar la iniciativa de la convocatoria, la convocatoria como tal la tendría que realizar el pueblo mediante un referéndum consultivo.

¿Qué busca el gobierno con esta convocatoria? Es evidente que las principales dificultades que hoy enfrenta el país (escasez, desnutrición, inflación, inseguridad, recesión, déficit fiscal, deuda externa que no se puede pagar, etc.) no son problemas normativos que puedan resolverse con un nuevo orden jurídico. Los problemas que se enfrentan en relación con la Constitución de 1999 están en sus sistemáticas violaciones, no en su contenido. ¿Se buscará darles piso constitucional al Arco Minero del Orinoco y a los acuerdos anticonstitucionales que se han venido firmando con transnacionales petroleras y mineras y otorgarles a los capitales globales la seguridad jurídica que están exigiendo para llevar a delante sus proyectos de inversión?

Desde el punto de vista de un horizonte poscapitalista, hay un asunto clave que es indispensable resaltar. ¿Cómo sería la votación para esta asamblea? ¿Quiénes y cómo podrían participar? Para el momento de escribir este texto, no hay respuestas claras, ya que los portavoces del gobierno han dado versiones muy contradictorias. De acuerdo con Maduro, la mitad de la Asamblea Constituyente de 500 personas estaría compuesta por representantes de comunas, sindicatos, estudiantes, organizaciones de mujeres, etc., lo que sugiere una constituyente corporativa con elecciones de segundo grado o con ponderaciones diferenciadas para diversos sectores de la sociedad, y esto violaría abiertamente la Constitución vigente. De acuerdo con otros portavoces de la Comisión Presidencial creada para impulsar este proceso, se trataría de una elección universal, directa y secreta.

Ambas opciones son altamente riesgosas para el futuro del país y representan una clara ruptura con los objetivos originales del proceso bolivariano. Si se trata de unas elecciones universales directas y secretas, que permitan expresar la actual correlación de fuerzas políticas, esto conduciría a una victoria aplastante de las fuerzas de la oposición y, con ello, al abandono de todos los principales avances logrados con la Constitución de 1999. Se darían en un contexto de un movimiento popular debilitado, de una creciente desconfianza y un rechazo mayoritario de la población hacia el Estado, no en nombre de la autonomía, sino de la primacía del mercado. Esa Constituyente reflejaría el sentido común instalado hoy en la sociedad de acuerdo con el cual lo público es, necesariamente, ineficiente y corrupto. Estaría prácticamente garantizado que el resultado de esa eventual Asamblea Constituyente sería de orientación claramente neoliberal.

Si, por el contrario, estas elecciones se dan mediante un diseño electoral manipulado, una ingeniería electoral que, en nombre de la participación del pueblo organizado, garantice una amplia mayoría oficialista, a pesar del rechazo mayoritario actual al gobierno –que según diversas encuestas gira en torno de 75% de la población–, se trataría de un proceso no solo anticonstitucional, sino profundamente ilegítimo, que lejos de contribuir a pacificar al país, profundizaría la división, la confrontación y la violencia. Podría incluso conducir al inicio de una guerra civil.

Notas

1. Se trata principalmente de estadísticas que deberían ser divulgadas por el Instituto Nacional de Estadísticas, el bcv y el Ministerio de Finanzas. Algunas estadísticas básicas tienen dos años sin darse a conocer.

2. Banco Mundial: «Venezuela Panorama general», Washington, DC, 6/10/2016.

3. «Inflación de 2016 habría cerrado en casi 800%» en Informe 21.com, 21/1/2017.

4. Ministerio del Poder Popular de Petróleo: «Precios del petróleo», 30/4/2017. En referencia al color azafrán que identifica a los nacionalistas hindúes y su creciente influencia política.

5. OPEP: «Monthly Oil Market Report», 12/4/2017, p. 55.

6. «En 30,8% cayó el gasto público del gobierno el año pasado» en El Universal, 24/1/2017.

7. Oly Angélica Millán Campos: «La situación actual de la deuda», trabajo presentado en la Asamblea Regional Anual del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas, Bogotá, abril de 2017.

9. Plataforma por la Defensa de la Constitución Bolivariana: «El hilo constitucional sigue roto. Por el restablecimiento de la Constitución » en Aporrea, 17/4/2017.

10. Se trata fundamentalmente de la compra de bienes básicos subsidiados para su reventa a precios especulativos y para el «contrabando de extracción» (tráfico de productos de primera necesidad hacia el exterior, sobre todo a través de la frontera con Colombia).

11. Empresas formadas para realizar importaciones ficticias y capturar divisas a tasa preferencial.

12. J. Giordani: «Testimonio y responsabilidad ante la historia» en Aporrea, 18/6/2014.

13. E. Jaua: «¿Cómo abrir el horizonte?» en Aporrea, 16/10/2016.

14. «¿Qué declaró la fiscal general sobre los muertos, heridos y detenidos en las protestas? » en Prodavinci, 25/4/2017.

15. The White House, Office of the Press Secretary: «Notice: Continuation of the National Emergency Respect to Venezuela», Washington, DC, 13/1/2017.

16. «Posture Statement of Admiral Kurt W. Tidd Commander, United States Southern Command before the 114th Congress SenateArmed Services Committee March 10», 2016. imo="" media="" doc="" tidd_03-10-16.pdf

17. «El presidente Nicolás Maduro convoca a una Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela » en bbc Mundo, 2/8/2017, <www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-39774863>.