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Preguntas al presidente Duque y su gabinete (III)

10:48:00 a.m. Add Comment

Presidente, no puede usted hacer política sin ahorrar ningún recurso a su alcance y pedir a los demás que no la hagan, o plantear que la única forma de hacerla es rodearlo a usted y a su gobierno. Nada en la sociedad es ajeno a la política, ni el manejo de las pandemias.

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador

Presidente: patético resultó la semana pasada que mientras usted, sus ministros y otros altos funcionarios entregaban “buenas noticias”, explicaban el “gran esfuerzo” y pasaban videos con “testimonios” de personas agradecidas, el país se estremecía con las demandas no atendidas de pobres de siempre y de nuevos pobres, las protestas más que justas del personal de salud que trabaja en condiciones lamentables, el reclamo de empresarios medianos y pequeños a quienes los bancos no les prestan, el afán de muchos compatriotas en plan de regreso al país desde lugares lejanos, la angustia de miles de reclusos ante la expansión del contagio en cárceles que siguen atiborradas…

El gobierno en pantalla parecía la orquesta que toca hermosas partituras mientras el Titanic se hunde, o el carrusel que sigue girando alegre con sus caballitos saltarines mientras todo se conmociona a su alrededor. La semana pasada fue también la de inicio de sesiones virtuales del Congreso de la República, el debate entre expertos sobre la forma de financiar la emergencia y el examen público del  momento y las condiciones en que puede procederse a flexibilizar la cuarentena para la reactivación de algunos sectores económicos. Todo informatizado…  

Abierta la columna han llegado numerosas y valiosas contribuciones. Más preguntas. Hay mucho tema... Dedico el limitado espacio a tocar, solo eso, la financiación de la emergencia, el lugar privilegiado de los bancos, la corrupción voraz que ya sacó las orejas, y el ineludible tema de la política siempre presente donde quiera que está en juego el interés de una sociedad espléndidamente plural pero al mismo tiempo escandalosamente desigual. Breves aperturas a enormes temas.

Presidente, el sector financiero ha sido el primer beneficiario de las medidas tomadas por usted ante la llegada del COVID-19 (106 decretos). Todo está sometido a su intermediación, su condicionamiento y su ganancia exorbitante. Hasta usted tuvo que reconocer que hay bancos “vampiros”. ¿Por qué no asumir una política decidida y enérgica de monitoreo e intervención de los bancos para disponerlos a otorgar crédito a quien lo necesite con el dinero, ¡30 billones!, que ya les ha depositado el Gobierno? Importantes propuestas han hecho al respecto los senadores David Barguil, Jorge Robledo, Rodrigo Lara y Gustavo Petro, entre otros.   

¿Por qué no tomar en cuenta propuestas hechas por expertos tan notables como Mauricio Cabrera, Mauricio Cárdenas y José Antonio Ocampo? Ellos plantearon en reciente videoconferencia de LIDES: exenciones otorgadas por ley de financiamiento a grandes empresas se pueden aplazar por dos años; preferible financiamiento primario, es decir, préstamos directos del Banco de la República al Gobierno, no compra de deuda a través de los bancos los cuales, con ese procedimiento, han obtenido ya una ganancia fácil del orden de los $500.000 millones de pesos.

¿Por qué no tomar en cuenta el acuerdo hecho en Chile y la política sobre  bancos del gobierno de Portugal? En Chile hubo acuerdo Bancos-Gobierno para bajar tasas de interés. En Portugal “la banca no puede querer ganar dinero con la crisis, lucro cero en el ejercicio 2020 y 2021”. ¿Por qué no pasar de auxilios de 75.000 (devolución IVA) y 160.000 pesos (ingreso solidario), que para muy poco alcanzan, y proceder a un apoyo de un salario mínimo, para 10 millones de hogares (8.7 billones) que dependen de la economía informal, cuentapropistas e independientes? Propuesta generada leyendo pronunciamiento del Comité Nacional de Paro del 14 de abril.

Presidente, las que usted llama “ratas de alcantarilla” volvieron más activas cuando apareció el primer peso para la emergencia y ahora pululan por doquier. Los propios órganos de control -Contraloría, Procuraduría y Fiscalía-, en acción conjunta contra la corrupción, están haciendo graves descubrimientos y comienzan a adelantar investigaciones y a adoptar correctivos. Un Ministro, el de Agricultura, será investigado, un Gobernador, el De Chocó, fue suspendido, un alcalde, el de Calarcá también suspendido. 31.928 contratos comenzaron a ser examinados con lupa. Solo una ciudadanía vigilante hará que se espanten las ratas, que no se quede todo en “investigaciones exhaustivas”…

Presidente, no puede usted hacer política sin ahorrar ningún recurso a su alcance y pedir a los demás que no la hagan, o plantear que la única forma de hacerla es rodearlo a usted y a su gobierno. Nada en la sociedad es ajeno a la política, ni el manejo de las pandemias. Admiro su afán por acertar ante la inédita situación en que estamos pero, por favor, la interlocución necesaria del Presidente de Colombia, más que con el Presidente Trump, es con su propia sociedad para comprender su clamor, para buscar acuerdos y aún, ¿por qué no?, para avanzar en la transición de la república elitista en bancarrota a la república democrática que anhela el país nacional.

Nota: se espaciará un poco la aparición de esta columna en el trimestre siguiente por trabajos pendientes que es preciso terminar. Agradezco la comprensión de los lectores. LS. 

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Novoa: magistrado incómodo

3:03:00 p.m. Add Comment

Novoa no se arredra ante las dificultades y, sin rodeos, declara que el Consejo Nacional Electoral debe abandonar el secretismo y actuar de cara a la ciudadanía haciendo públicas sus actuaciones en tiempo real pero, más aún, es el mismo CNE el que debe desaparecer.
Por: Luis I. Sandoval / El Espectador
El 18 de septiembre de 2014 se posesionó Armando Novoa García, abogado externadista, reconocido constitucionalista, como magistrado del Consejo Nacional Electoral.
Por primera vez entraba a ese cuerpo de control de las elecciones y los partidos una persona que no pertenecía a las fuerzas políticas tradicionales de origen liberal y conservador. Su elección en el Congreso de la República fue posible por los votos coaligados de los partidos Polo Democrático, Alianza Verde y Mira.
En esa oportunidad expresó el presidente de la República: “Me complace como colombiano y como demócrata, porque aquí se está dando un paso adicional en algo que creo: en ir abriendo esta democracia lo máximo posible para hacerla cada vez más incluyente, para darle cada vez más espacio a la oposición, para que todos los colombianos sientan que hay unas reglas de juego que son unas reglas justas dentro del quehacer democrático”.
Santos destacó las calidades y la hoja de vida del magistrado Armando Novoa y dijo que “su presencia en el Consejo Nacional Electoral, a nombre de partidos políticos que no tenían representación en este ente, se constituye en garantía para la institucionalidad y la transparencia de los procedimientos democráticos. Lo que le deseo es muchos éxitos. Su éxito es el éxito de nuestra democracia”.
Pero la realidad ha sido muy otra. El magistrado Novoa, el único funcionario en un órgano de control que no pertenece a las fuerzas políticas mayoritarias, ha encontrado todo tipo de dificultades para el ejercicio de sus funciones, hasta el punto que sus colegas del CNE, aceptando recusaciones forzadas, lo han apartado del estudio de los dos más sonados casos de dineros de Odebrecht en la política, como serían los de los partidos Centro Democrático y de la U.
Digo recusaciones forzadas porque lo que las genera no son las supuestas declaraciones imprudentes que haya hecho Novoa sino noticias, filtraciones en los medios, de actuaciones o propuestas del magistrado. Muy rápidamente el CNE ha aceptado las recusaciones al parecer pretermitiendo el debido proceso lo cual ha conducido a Novoa a plantearse acciones de tutela ante las autoridades judiciales.
Aparte de ello hablar de manera hipotética de que si se configura un delito ello acarrea determinada sanción de ley para nada es prejuzgamiento de una situación de la cual conoce la sala plena. La lógica espontánea que se aplica en tales casos para nada configura anomalía alguna.      
El hecho de que se constriña y acorrale a un magistrado que está cumpliendo con la función de procurar la transparencia en la política, en un país abrumado de corrupción y con su legitimidad institucional cuestionada con razón, es extremadamente preocupante. Hoy, por demanda ciudadana y por desarrollo de lo acordado en el punto 2 de La Habana, es preciso proceder a una gran reforma política que incluya, por supuesto, la reforma del poder electoral carente de condiciones que garanticen el ejercicio transparente del sufragio, la vida democrática de los partidos y la financiación sana de la política. Novoa está actuando en favor de cambios ineludibles.
Novoa García no se arredra ante las dificultades y, sin rodeos, declara que el CNE debe abandonar el secretismo y actuar de cara a la ciudadanía haciendo públicas sus actuaciones en tiempo real pero, más aún, es el mismo CNE el que debe desaparecer: “Se necesita un poder neutro, un órgano de control de las elecciones no controlado por los partidos políticos, de origen técnico, con magistrados que piensen en términos más jurídicos que políticos y electorales, y eso obliga a la modificación de algunas normas de la Constitución”, plantea. 

Humberto a la calle por la paz

2:40:00 a.m. Add Comment
Un encanto que es preciso devolver a la política es su carácter serio de anuncio, propuesta, promesa, sueño.
Por: Luis I. Sandoval / El Espectador
La política entendida como acción colectiva para resolver problemas o realizar proyectos colectivos, la política restauradora de confianza y esperanza cuando ellas, esenciales, están agotadas; la política del sujeto multitud que, como está pintado y escrito en los billetes de mil, cuenta con un(a) líder plenamente consciente de que “yo no soy hombre, soy un pueblo” sobre la premisa de que “el pueblo es superior a sus dirigentes”, esa es la política transformadora que necesitamos. 
Colombia tiene hoy la posibilidad extraordinaria de que el país de las regiones, los territorios, los proyectos de vida y las demandas de justicia social se sobreponga al país de los cálculos, las dinastías, la clientela y la corrupción. El país nacional palpitante de los movimientos por la paz transformadora puede sobreponerse al agobiante país político en decadencia. El voto crítico y propositivo puede ser asumido como nueva dimensión de la movilización.
Colombia irá hacia ese atrayente horizonte germinal si logra hacer viable una gran coalición por la paz como la que vienen proponiendo Alfredo Molano, Patricia Lara, Alpher Rojas, Piedad Córdoba, Elizabeth Úngar, Camilo González,  Clara López, el Senador Iván Cepeda, entre otros, y ahora el exjefe de la Delegación del Gobierno en la mesa de paz de La Habana.
Efectivamente en entrevista del 13 de febrero (El Tiempo) Humberto de la Calle expresa con toda nitidez: “Todos los amigos del proceso tenemos que ponernos en guardia. La amenaza es seria (“Centro Democrático si gana la elecciones en 2018 modificaría los acuerdos de paz con las FARC”: José Obdulio Gaviria, Senador). En lo personal creo que hay que volver a salir con toda la fuerza a defender lo obtenido. No nos van a quitar la paz. No lo  podemos permitir. Ahora sí que es necesaria una coalición amplia, para que de aquí al 2018 nos movilicemos en defensa del acuerdo y de su  implementación genuina”. 
Considero que la propuesta de gran coalición por la paz merece toda atención porque es un recurso político válido y pertinente ante la situación de crecientes dificultades que atraviesa el cumplimiento e implementación de los Acuerdos de La Habana. El país requiere una voluntad política sostenida de paz, paz de Estado, que asegure que se cumplen los acuerdos con las insurgencias políticas y no se defrauda al pueblo colombiano. 
Sería inconcebible que firmada la paz y abocados a su construcción no hubiera quien la enarbolara como bandera en la campaña electoral que se avecina. Hace bien Humberto de la Calle en no dejar expósita la frágil criatura de la paz.
Paz, transparencia, equidad, reforma política son necesidades vivamente sentidas que serán asumidas programáticamente en la campaña al Congreso y la Presidencia. Otro país, otra democracia, otra forma de vida, otro aire es posible.
Todo está dado para que una poderosa corriente de entusiasmo vital desde abajo y desde la periferia se produzca en los intensos y decisivos meses que vivimos y elija en mayo de 2018 a la presidencia de la república a una figura capaz de cerrar el aciago siglo veinte y comenzar por fin un luminoso siglo veintiuno.
Tiene el país una oportunidad de oro para articular la idea de república democrática a la idea de justicia social y dignidad nacional que aportan los insurgentes decididos a la paz. Ese sueño es posible. La consigna, el santo y seña, el grito de los años 40 “¡A la carga!”, se transmuta hoy en el clamor “¡A la paz!”.
@luisisandoval

¡Garantías! ¡Garantías! ¡Garantías!

4:56:00 p.m. Add Comment

Las víctimas exigen garantías: verdad, justicia y reparación, reales, efectivas, oportunas, ¡no con exasperante lentitud como la restitución de tierras! 

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador

Los movimientos sociales y expresiones de oposición exigen garantías para sus líderes y lideresas, basta ya de asesinatos y amenazas, ¡no más exterminio sistemático! Los excombatientes de movimientos insurgentes que firmaron la paz exigen seguridad jurídica, socioeconómica y física cuando están a punto de volver a sus pueblos, sus hogares de origen, la vida corriente de ciudadanos y ciudadanas; ¡demandan el desmonte real de los grupos herederos del paramilitarismo que los tiene en la mira!       
Garantías es hoy el clamor que se levanta en todos los rincones para que de verdad llegue la paz, para que la terminación del enfrentamiento político no se diluya en nueva ola de sangre. Se tienen infinidad de informes, unos nacionales, otros internacionales, que describen y analizan este fenómeno en todos sus aspectos y alertan sobre las consecuencias nefastas que de mantenerse tendría para la paz. En una columna titulada “Deja Vu” Antonio Caballero trata el tema en la revista Semana que está circulando.
Dice Caballero: “Siguen las matanzas del paramilitarismo en las narices del gobierno y de la Fiscalía, los cuales aseguran que el paramilitarismo no existe. Se acumulan las denuncias… Las matanzas presentes son una amenaza para la construcción de la paz mucho más seria que las discrepancias bizantinas sobre las gradaciones de la administración de justicia para las matanzas pretéritas. Ignorarlas como pretenden la Fiscalía y el gobierno, bajo el pretexto ridículo de que ‘no existe sistematicidad’, el mismo pretexto que ha sido usado de manera infame para disculpar o negar detenciones-desapariciones y ‘falsos positivos’, no es solo ceguera, es también complicidad”.  
Y con aguda visión de historiador observa el Maestro Medófilo Medina, de la Universidad Nacional, en muy reciente escrito: “En las consideraciones sobre el posconflicto en el orden de urgencias ocupa un lugar muy importante la cuestión de los asesinatos de líderes y lideresas sociales y políticos. Con resignación, si no con cinismo en Colombia se admite que los acuerdos de paz o a los eventos de entrega de armas han sido seguidos por el asesinato de sus protagonistas del lado popular o insurgente. 
La lista se inicia con el caudillo llanero Guadalupe Salcedo y se cierra con el exterminio de la Unión Patriótica. Esto se asume como una especie de tradición nacional, lo cual resulta monstruoso… El gobierno ha manejado el tema con notable frivolidad… Nada hay de aleatorio en estos crímenes. No son resultado de riñas, ni cobertura de robos. Son claramente víctimas de agentes con objetivos políticos criminales que es característica central del paramilitarismo. La negativa oficial a reconocer el fenómeno es una forma de connivencia con el mismo… 
Hoy ante la conciencia pública debe plantearse la necesidad de una lucha frontal e inaplazable contra el asesinato político y su agenciamiento por el militarismo. La eliminación física de los líderes y lideresas no puede seguir aceptándose como una tradición nacional. No es el problema de solidaridad con las víctimas. Es la cuestión vital de si Colombia accede a la definición mínima de democracia: no se puede prolongar la desgraciada tradición de un sistema político que para reproducirse a la vez cuenta cabezas y las corta”.
Cito estas autorizadas voces para dar mayor fuerza a lo que mi modesta pluma ha explicado en varias columnas: las garantías son condición sine qua non de la paz. No “garantías hostiles”: monopolio real de la fuerza en el Estado y garantía de que éste la usará para preservar las libertades de todos. ¡Garantías ya!   

Carta sin sobre…

11:18:00 a.m. Add Comment

Esta singular carta llegó efectivamente sin sobre porque su autor, Rafael Ballén, se asume “como el náufrago que lanza su mensaje de angustia en mitad del océano…” Es una carta de pocas palabras. El libro, en formato de bolsillo y letra fácil de leer, tiene solo 143 páginas, pero el mensaje es denso, concreto y punzante: “este es un momento crucial y único de la historia de Colombia, de todos nosotros depende aprovecharlo o dejarlo pasar”.

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador.

Momento crucial llama Rafael al tránsito de la guerra a la paz, de la semi-democracia colmada de violencias a la democracia creciente sin violencia abierta. El sentido de urgencia del mensaje no se encasilla en una visión inmediatista o cortoplacista, la visión que preside el análisis y la propuesta es rigurosamente de proceso a la vez social, político, cultural e histórico, correspondiente a mucho más que un cuarto de siglo. Tiempo en que la guerra se agota y se abre camino el triunfo de la política.

La Carta visualiza un conjunto muy amplio de destinatarios: a todos los colombianos y colombianas con responsabilidad en el buen suceso de la transición, pero prioritariamente “a los pequeños y grandes colectivos de inconformes e indignados” y a un espectro diverso de personas que simbolizan las aspiraciones de cambio, justicia, democracia y dignidad del pueblo colombiano y sus expresiones territoriales. Ballén explícitamente prioriza a los jóvenes: “pongo la primera y última ilusión de esta carta en la inteligencia y el corazón de todos los jóvenes”.

“Solicito a todos los destinatarios de esta carta poner al frente de sus dinámicas y esfuerzos políticos, un discurso y una acción que contemple un proyecto de país.

Que el país sobresalga por encima de las organizaciones sociales y políticas, grandes o pequeñas, así como por encima de los intereses de grupo. Teniendo esto claro, les pido hacer un esfuerzo de unidad, o al menos de entendimiento, que le permita a las izquierdas convertirse en opción de gobierno y referente de poder.

De esta forma, la unidad no será solo entre grupos, cualquiera sea su carácter, sino entre grandes segmentos sociales, rompiendo así los sectarismos y la preeminencia de la ideología que imperan sobre la realidad que vive y oprime a las mayorías sociales”.

Indiscutible la pertinencia de este llamado porque vivimos tiempos excepcionales. Lo que parecía imposible se logró: terminar la guerra de 50 años mediante un diálogo político y un programa definido de transformaciones. Hay que hacer conciencia de ello: se acabó la guerra, en poco tiempo será completo el acuerdo con todas las insurgencias, el reto ahora es llenar de contenido la paz. Lo que ocurra depende de los cambios que se operen en las fuerzas políticas y sociales y cuáles de ellas sean gobierno en los próximos 12 años.

Ballén, clarividente por experiencia, se sitúa en el momento que viene y plantea: “Si las fuerzas e indignados de Colombia no alcanza para asumir el gobierno en 2018, deben alcanzar para definir en manos de quien ha de quedar el desarrollo de los convenios de paz de La Habana y los que surjan de la negociación con el ELN. Esa capacidad de decisión debe permitir acuerdos ideológicos, programáticos y político-administrativos, con la élite a quien las izquierdas respalden en la segunda vuelta presidencial”.

La Carta sin Sobre de Rafael Ballén pone al sector alternativo a pensar seriamente en estrategia y táctica para construir mayorías, acceder al poder y ser gobierno. Piedad Córdoba, Alfredo Molano, Jaime Caicedo, entre otros, ya están aportando al debate. El mensaje angustioso del náufrago está llegando a manos inteligentes.

@luisisandoval

Populismo

6:38:00 a.m. Add Comment

Se están llamando populistas los movimientos y fenómenos políticos tanto de derecha como de izquierda que cuestionan el actual orden político.

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador.

Se considera que hay populismo cuando se produce una convocatoria, electoral o no, triunfante o no, a las bases ciudadanas contra las elites políticas dominantes.

Se identifican populismos en America Latina y en Europa y ahora se dice que “El populismo mundial libra su batalla en Estados Unidos”, “EEUU cae en manos del populismo agresivo de Trump”. Esos fueron titulares de primera página en El País de España la semana pasada. Der Spiegel de Alemania grafica en carátula a Trump como un meteorito que va aterrador contra el planeta tierra.

El señalamiento de populismo es un mecanismo defensivo del statu quo cuando la democracia representativa que lo sostiene acusa condiciones de crisis por todas partes. La política monopolizada por una casta, alejada de la deliberación y participación popular, casi siempre signada por la mácula de la corrupción, deficitaria en soluciones para la gente del común, impregnada a menudo de xenofobia y discriminación de enormes minorías, resulta asqueante para ciudadanos y ciudadanas conscientes de sus derechos y, por ello mismo, indomables en su indignación.

El populismo será de derecha cuando cabalga sobre sentimientos primarios y poco o nada dignificantes de la masa, y será progresista o de izquierda cuando recoge la inconformidad y promueve una dinámica emancipatoria de la multitud.

Hay populismos de populismos. Apelar al pueblo en contra de las elites con cierta retórica y un esquema caudillista no siempre es beneficioso para el pueblo. Puede ser un espejismo que ilusione y le produzca nuevas frustraciones al pueblo. También hay situaciones erroneamente señaladas como populistas. No es unívoco el término.

No obstante concuerdo con una gama amplia de pensadores políticos que han señalado que el pueblo está de regreso como categoría y realidad de la política, lo cual se debe a la necesidad de ampliar y profundizar la deliberación-participación-moviliación ante las inveteradas y trágicas, cada dia mas insoportables, limitaciones de la representación.

En cierta forma es recuperar aquello de que la democria es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo (Lincoln). Del, por y para no pueden faltar. La democracia sería desde su origen y definición una forma genuina de populismo.

La necesidad de propiciar el tránsito de múltiples formas dispersas de resistencia hacia un sujeto plural articulado pasa por ganar una identidad de pueblo: “Yo no soy un hombre /una mujer/, soy un pueblo”, “El pueblo unido jamás será vencido”, "Solo el pueblo salva al pueblo", “Clase popular al poder”.

El populismo emancipatorio puede inclusive ser la vía de constitución del pueblo como sujeto político a condición de que la forma populista de hacer la política no aleje ni lesione la forma republicana de gobernar.

"Ninguna configuración social está exenta de populismo, y menos que ninguna la liberal, porque cuando se trata de reconstruir lo político, allí se tiene que dar la formación populista" (Villacañas, 2015).

Aunque en USA haya triunfado Donald Trump, no hay que olvidar que existe Bernie Sanders con amplia acogida sobre todo entre los jóvenes; los dos, por vías muy diferentes, opuestos a la continuidad del desgastado establecimiento político.

Hay que precaverse de los populismos retardatarios y fascistoides y saber impulsar, como quizá sea la circunstancia colombiana actual, los populismos progresistas, reformistas y transformadores o inclusive revolucionarios.

Colombia en la hora de la paz, para que esta avance como transformación en la transición, requiere la constitución del pueblo como sujeto protagónico del cambio.

Un populismo social unido se ve cada vez más necesario.

@luisisandoval

España: abstención del PSOE

5:26:00 a.m. Add Comment

Por fin, después de más de diez meses de incertidumbre y dos elecciones generales fallidas, se encontró una fórmula para desbloquear la designación de nuevo gobierno por el Congreso de los Diputados: la solución la aportó el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) con su decisión de abstenerse en la segunda votación para definir la investidura presidencial.

Por: Luis I. Sandoval M / El Espectador

La inédita situación que ahora se supera con una igualmente inédita solución se había originado en el hecho de que en las dos elecciones de diputados efectuadas en menos de un año ninguno de los partidos obtuvo el número necesario de escaños para designar presidente y formar gobierno. Tampoco fue posible construir una coalición que al sumar escaños desempantanara la situación.

Los dos partidos que se alternan desde 1978 no podían ahora unirse en coalición porque la polarización entre ellos llegó al máximo colocándolos electoralmente en rivalidad insuperable. Aunque el PP proponía al PSOE la coalición, éste mantuvo a pie juntillas la negativa a apoyar un nuevo gobierno de los populares, postura que personificó su secretario general, Pedro Sánchez, a la postre defenestrado.

Una unidad de izquierdas era imposible porque el PSOE no se junta con Podemos a quien ve como la fuerza en ascenso que puede socavar sus bases y poner en riesgo su propia existencia. Ciudadanos, expresión de centro derecha, finalmente aliada al PP mediante acuerdo explícito, y la Coalición Canaria tampoco le aportaban al partido de Rajoy suficientes escaños para llegar a la mayoría que permitiera superar el prolongado impase: más de 10 meses con gobierno interino, sin presupuesto aprobado y todos los programas públicos estancados.

El viernes 28 de octubre Mariano Rajoy obtiene 170 votos a favor y 180 en contra. El sábado 29, segunda votación en la que bastaba mayoría simple, obtiene los mismos 170 votos a favor, solo 111 en contra y aparece la abstención del PSOE con 68 votos. Así, precariamente, gana Rajoy la tercera investidura como Presidente.

La abstención del PSOE se origina en planteamiento de Felipe González quien al sugerirla para “impedir un mayor deterioro de la institucionalidad democrática” salva la continuidad de Rajoy como presidente del Gobierno, pero produce enconadas resistencias dentro y fuera del partido socialista.

Podría pensarse que de momento se desbloquea la política pero quizá en el fondo se agrava la crisis. Ciertamente vuelve a gobernar Rajoy pero con enormes limitaciones porque el PSOE le cobra la abstención que hizo posible su reelección, aunque no es creíble para muchos que el PSOE haga real oposición cuando ha sido el gran facilitador de la continuidad del gobierno. El carácter de verdadera oposición no solo al gobierno sino al actual orden político se le está reconociendo a Podemos con el liderazgo de Pablo Iglesias.

Todo el esquema político creado a raíz de la transición y de la Constitución de 1978 se ve confrontado por el ascenso del movimiento que se gestó en el 15m (mayo 2011) del cual surge Podemos. A ello se suma el problema no resuelto del separatismo catalán.

De momento fuerzas alternativas al bipartidismo PPSOE gobiernan ya cinco grandes ciudades: Madrid, Barcelona, Cadiz, Zaragoza y la Coruña. Y fueron Izquierda Unida y Podemos quienes recibieron el “desbloqueo” con movilización callejera en rechazo tanto al PP como al PSOE.

El nuevo gobierno se anuncia como dialogante y con voluntad de hacer acuerdos para ganar gobernabilidad, pero al mismo tiempo plantea que no acepta la “demolición” de su proyecto político. La política toda del país ibérico parece estar experimentando una enorme conmoción y evolución que es muy difícil predecir en qué puede terminar.

Del limbo a…

6:12:00 a.m. Add Comment

¿Por qué el resultado adverso del plebiscito? Con intuición certera y sabias palabras lo ha señalado Pepe Mujica hace pocos días desde México:

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador

“En los últimos cuatro años, dijo, comenzó una negociación entre el Estado y la guerrilla que “ha sido demasiado gerencial y con poca participación de los de abajo. La gente se ha asomado como a un balcón al proceso de paz”. Algo extraño sucede porque “el movimiento obrero apoya la paz pero no apoya al gobierno” se cuestionó Mujica en referencia a la baja popularidad del presidente Juan Manuel Santos, al que considera su “amigo”. Tras la victoria del NO en el plebiscito del 2 de octubre "ahora hay que renegociarlo todo” dice. “Y sí, todos dicen que están por la paz, pero algunos ponen tales condiciones que no hay paz” dijo en referencia al expresidente Álvaro Uribe. “¿Y en qué terminará todo?, no lo sé”, se respondió a sí mismo. “Yo vi voluntad política en las FARC para alcanzar la paz y espero que la mantengan” explicó”.

Comparto esta lectura que es la que se propuso repetidas veces como alerta temprana en esta columna. Todos los momentos y formas de participación previstos en la mesa por las partes se cumplieron, pero fueron insuficientes. El gobierno quiso reducir la participación al mínimo para evitar un cambio de alguna significación en la estructura de poder. Lo contrario sería sumar fuerza a los ex insurgentes que vienen a fortalecer nuevas opciones politicas.

Sorprendió primero que los votos no alcanzaran para legitimar plenamente el acuerdo, pero sorprendió más la movilización subsiguiente para defenderlo. Así, con paso zigzagueante, el actor societal se abre camino dejando entrever la posibilidad de un proceso constituyente. Existe la potencialidad de un sujeto plural alternativo y, por tanto, lo que hay que hacer es facilitar al máximo su nacimiento, expansión y consolidación. Esto no se consigue solo con dejarlo todo al curso de la espontaneidad, ahora ya es necesario que se haga explícito el contenido de la paz como proyecto de país.

Estamos ante una situación inédita colmada de incertidumbre pero también de posibilidades, inclusive la de que el acuerdo final definitivo quede mejor que el sometido el 2 de octubre a la sanción plebiscitaria. Ahora hay que resolver el nudo de las objeciones del NO. Si se quiere que el cese de fuego bilateral se mantenga mientras se hace la luz, hay que tomar en cuenta que las partes llegaron a él en virtud de lo ya acordado. El cese no puede separarse de las demás partes del acuerdo porque nada quedaba definitivamente acordado hasta que todo estuviera acordado. Mantener la vigencia de una parte implica mantener el todo.

Un acierto no haber aceptado la mesa técnica tripartita sugerida en un momento, pero no puede desaprovecharse la oportunidad para avanzar en construir el piso de una auténtica voluntad nacional de paz, o paz de Estado. Ello implica un acuerdo sobre lo fundamental como se ha sugerido por muy diferentes sectores.

Ya se está pensando en un congreso de todas fuerzas de paz, sociales y políticas, por iniciativa de sectores alternativos, para el 8 y 9 de diciembre, para crear condiciones programáticas y organizativas que viabilicen la iniciativa política capaz de poner el país con seguridad en la vía de cumplir los acuerdos y hacer de ello el primer paso en la construcción de la paz.

Es cierto como lo dijo el jefe negociador de las FARC, Iván Márquez, que podríamos pasar del limbo al infierno, pero no es menos cierto que podríamos pasar del limbo al cielo.

@luisisandoval

Pacto Sí, pero incluyente

5:44:00 a.m. Add Comment

Presidente, usted tuvo el valor el 7 de agosto de 2010 de romper la tradición guerrerista declarando que la llave de la paz no estaba perdida y que la usaría durante su gobierno.

Por: Luis I Sandoval / El Espectador

Así ha ocurrido y por ello el país y el mundo han sido testigos día a día en los últimos 4 años del avance y culminación de un acuerdo de paz entre su gobierno y las FARC-EP.

Usted, Presidente, tiene facultades constitucionales y legales suficientes para firmar un acuerdo de paz, usted recibió en su reelección un auténtico mandato, claramente mayoritario, para hacer la paz. Usted acaba de recibir el Premio Nobel por su terca persistencia en la salida política del conflicto interno. La comunidad internacional sigue rodeando el proceso.

Varios millones adicionales a los que votaron SI en el plebiscito se han manifestado en multitudinarias marchas, con amplia iniciativa y presencia de jóvenes, que respaldan el proceso cumplido, que es irrepetible, y exigen acuerdo ya. Si el 2 de octubre hubo alguna duda, hoy hay certeza de que el SI tiene amplia mayoría fundada en verdades, no en mentiras ni en odios.

No obstante el país está abocado a escuchar a los que votaron NO y a procurar un entendimiento amplio sobre el Acuerdo Final en términos que sean atendibles por una insurgencia política que no está derrotada y que sigue afirmando con serenidad que la paz llegó para quedarse y que ellos están dispuestos a cumplir con todo lo que les corresponde.

Pero el diálogo se está haciendo entre los dirigentes más altos de los partidos que no sobresalieron por su diligencia en el trabajo para votar el plebiscito, en cambio no está siendo considerada como sujeto y actor del acuerdo la extendida red de organizaciones civiles, sociales y políticas, activas en el voto y protagonistas de la extraordinaria movilización de las dos últimas semanas.

El Consejo Nacional de Paz sigue subutilizado como espacio coadyuvante en la formación de voluntad nacional de paz.

El pacto es necesario pero no puede ser desconociendo lo actuado por las partes, no puede ser solo entre élites, no puede ser prolongando más de lo razonable el tiempo de la interlocución. El pacto que se necesita no es sobre todos los temas y detalles del acuerdo de La Habana, Sería imposible e interminable. Hay que focalizar, discernir y decidir.

Vale aquí la expresión y el concepto de “Pacto sobre lo fundamental” que nos legó Álvaro Gómez Hurtado. Valiosa al respecto la propuesta del colega Gustavo Gallón, reconocido líder y experto en derechos humanos, en su columna de la semana pasada. Él la denomina Pacto de No Violencia en Colombia.

El pacto nacional de paz que surja del diálogo no puede ser excluyente como lo fue el del Frente Nacional que ayudó a superar una violencia, mientras alimentaba el surgimiento de otra, esa a la cual estamos tratando de poner fin ahora. Si el pacto no incluye a todos los que tienen derecho a entrar en él será precaria su legitimidad y riesgosa la convivencia.

Todas las iniciativas de pacto tienen un eje: las armas, la violencia, la confrontación a muerte salen de la política, lo público, lo social, la relación Estado Sociedad. Se trata de preservar la vida y sus posibilidades, respetarnos como humanos en palabras del Padre Francisco de Roux.

Ese el compromiso, mínimo pero trascendente, sería una verdadera revolución cultural y política. Estaríamos pasando de relaciones depredadoras a relaciones estéticas, de la barbarie a la civilidad. El pacto es necesario, Presidente, pero incluyente para que tenga viabilidad y legitimidad.

@luisisandoval

¿Por qué?

5:44:00 a.m. Add Comment

¿Por qué ganó el NO? ¿Qué falló cuando al final todo parecía a favor del SI? Estos son interrogantes obvios que están en la mente y en los labios de millones de colombianos y colombianas, en el país y en el exterior, después de los resultados del plebiscito realizado el 2 de octubre.

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador

La primera explicación que aparece con relieve es que el gobierno no fue convincente en mostrar que el acuerdo con las FARC era razonable, mientras los contradictores sí fueron convincentes en señalar que las concesiones a los insurgentes (justicia, curules, subsidios, reconocimiento…) eran excesivas.

El gobierno fue exitoso en ganar la simpatía para el proceso en el exterior, el apoyo internacional fue y es inmejorable, pero no fue igualmente exitoso en ganar la comprensión y apoyo de la compleja sociedad colombiana.

Las conversaciones en medio del conflicto y el discurso de más de dos años descalificando al actor insurgente que ya estaba en la mesa, más que en una deslegitimación de este se convirtió en una deslegitimación del proceso en su conjunto. Nunca fue explicitado con claridad lo que significaba reconocer la existencia de un conflicto interno armado de naturaleza política.

El gobierno habla de participación pero le teme. El supuesto entre las élites políticas era realizar el proceso de paz sin modificar un ápice la estructura de poder. El proceso de paz no contempló en ningún momento una participación realmente incidente de la base ciudadana ni del tejido social con capacidad de movilización. Un ejemplo está en la subutilización por parte del gobierno de la potencialidad del Consejo Nacional de Paz donde está el país en toda su riqueza, diversidad y pluralidad.

Más que pedagogía lo que finalmente se hizo fue propaganda y antipropaganda. Ganó el que desplegó con más habilidad los recursos sucios en esta actividad: verdades a medias, exageraciones, mentiras. Hay que ver el volante que repartió la campaña del NO en Venezuela.

El proceso se adelantó todo el tiempo como una acción de gobierno no como una política de paz de Estado que descansara en la formación de una verdadera voluntad nacional de paz. Acertadamente el Presidente Santos se diferenció de su antecesor Álvaro Uribe en abrir el camino de la salida política, pero no intentó seriamente retomar un entendimiento más allá de las fuerzas políticas que soportaban al gobierno para efectos de la paz.

Ello era tanto más necesario en cuanto el país tenía vivas las impresiones del Caguán y de Ralito no precisamente como aciertos. Superar esas huellas capitalizando la experiencia suponía una interlocución política audaz con amplia convocatoria y no la paz como trofeo exclusivo de “mi gobierno” para continuar en el ejercicio del poder.

No puede dejar de observarse que este proceso de paz política ha sido un proceso a destiempo. Gobierno de Andrés Pastrana y FARC-EP perdieron la oportunidad de cerrar el conflicto en el Caguán. El fracaso de ese ensayo produjo una enorme fatiga en la ciudadanía de la cual aún no se recupera. El Gobierno Uribe con su discurso y su accionar político contribuyó a deformar aún más la conciencia pública con miras a la salida política.

El acto solemne de firma del Acuerdo Final en Cartagena el lunes 26 en lugar adhesión produjo el efecto contrario. La vieja política no trabajó el voto en función de la nueva política que significa la paz. El debate de género alejó el voto de las comunidades de fe y el huracán Mathew redujo sustantivamente el voto por el SI en la costa Caribe. Con esos votos se hubiera ganado holgadamente el plebiscito.

@luisisandoval

Semana de infarto

9:05:00 a.m. Add Comment

La semana que comenzó con el plebiscito perdido terminó con el Premio Nobel de Paz ganado por el Presidente Santos. Impactante. ¿Se enderezarán las cosas?

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador

Semana paradójica: el respaldo nacional en votos al Acuerdo Final de Paz con las FARC es insuficiente, el respaldo internacional es prácticamente unánime y el premio lo reafirma en forma contundente. Los promotores del NO dicen que ese NO fue una forma de decir SI. O sea, en el fondo la paz tuvo 13 millones de votos porque nadie estaría contra la paz, sino una parte por el acuerdo sin modificaciones y otros, con ligera mayoría, por el acuerdo con modificaciones.

La pírrica victoria del NO se revela cada día más inconsistente, incluso inexistente. Es un hecho que 33 municipios de la Costa Caribe, de reconocida proclividad al SI, no pudieron votar normalmente a causa del Huracán Matthew. Así se habrían perdido 500.000 votos. Otro volumen significativo de votos se perdió en el malentendido sobre la familia con activistas políticos de confesiones cristianas.

A ello se suman las revelaciones del Gerente de la Campaña por el NO, Juan Carlos Vélez, quien paladinamente admite que se utilizó una estrategia sucia basada en producir indignación en los votantes. La Fiscalía ya abrió investigación al Partido Centro Democrático, partido del Expresidente y Senador Álvaro Uribe, por presunta incursión en “fraude al sufragante” mediante utilización de “maniobras engañosas”.

Pero el hecho más relevante de esta memorable semana fueron, sin duda, las multitudinarias marchas ciudadanas, con iniciativa y participación predominante de jóvenes, en 14 ciudades del país, incluidas Bogotá, Medellín y Cali. Jóvenes son también los que levantaron y sostienen día y noche un campamento por la paz en plena Plaza de Bolívar de Bogotá.

Nuevas marchas convocadas por organizaciones indígenas, populares y redes de paz tendrán lugar el 12 de octubre con ocasión del Congreso de ONIC y el 14 de octubre en convergencia de un amplio espectro de expresiones sociales, culturales, eclesiales y políticas. La movilización, o sea, votos con los pies (Hobsbawm), se suman a los millones de votos con las manos en las urnas en el contexto del inmenso apoyo internacional referido.

Ni vacilación ni duda, la paz tiene mayorías movilizadas y decididas a ir hasta el final, esto es, hasta el reconocimiento pleno de la existencia del Acuerdo y su intangibilidad en lo sustancial.

En medio de los altibajos señalados, la anterior fue una semana reveladora de un extraordinario fenómeno político. Desde Barcelona un agudo observador lo percibe así: “Entramos en el juego del plebiscito porque nuestro objetivo no era simplemente el de ganarlo sino el de cambiar cosas y seducir a los pobres del campo, las minorías excluidas y a los jóvenes que por primera vez ejercían el derecho a decidir. Y así sucedió. Las víctimas del agro, los indígenas, los afrodescendientes y millares de jóvenes urbanos se mancharon las manos de forma adrede por el Sí en un diáfano posicionamiento político que perdurará en el tiempo. Es un activo político que puede ir in crescendo si se apaciguan las escenas de llanto, drama y aturdimiento causadas por una lectura distorsionada de una realidad política que debería preocupar más a la élite uribista y santista que a los 13 millones que votaron por el Sí y el No. Es una buena señal que en el país más ultraconservador del Continente se vaya perfilando -como se vio en la campaña del Sí- una robusta y dinámica tendencia alrededor de los temas punteros de la política moderna. Una razón para llorar, pero de alegría” (Yesid Arteta, Revista Semana).

@luisisandoval

Firmaron ante el mundo.

5:36:00 a.m. Add Comment

Ayer con la brisa refrescante de la tarde Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia, y Rodrigo Londoño (Timochenko), Comandante de las Farc-EP, firmaron en Cartagena de Indias el Acuerdo Final de Paz que pone fin a un conflicto interno armado de 52 años.

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador

El Gobierno se compromete en varias reformas de importancia, sobre todo en el mundo rural, y los hasta hoy alzados en armas se convierten en un partido político legal para competir por el poder a través de la opinión, la movilización y el voto.

Se materializa así lo que se ha asumido como solución política al prolongado y autodestructivo enfrentamiento colombiano. Mientras el mundo entero celebra el acuerdo y lo rubrica con su presencia, al interior del país se experimenta una aguda polarización que será resuelta el 2 de octubre cuando se realice el plebiscito que impulsó el gobierno y las FARC finalmente acogieron como forma de validación y refrendación popular de los acuerdos.

En mi concepto y, atendiendo a la rica proliferación de iniciativas ciudadanas, políticas e institucionales, el SI triunfará por un margen considerable y, entonces, en Colombia “Este Acuerdo cambiará la política” como lo dice rotundamente Humberto de la Calle el respetado jefe negociador del Gobierno en La Habana.

Cambiará porque está muy cerca el fin de las armas en la política proceso que se inició hace 25 años con el acuerdo de paz con el M-19 y otros 8 grupos insurgentes.

El ELN que continúa activo mantiene que sigue buscando la salida política, lo cual es de esperar que llegue en corto tiempo para que la “paz sea completa” y no tengamos que asistir al deplorable espectáculo de un ensañamiento militar contra esta guerrilla que es portadora del legado del Padre Camilo Torres.

Camilo en opinión de Gustavo Pérez, Francois Houtart y del ya desaparecido Maestro Orlando Fals Borda, quienes fueron sus compañeros en el ejercicio abierto de la política, estaría compartiendo hoy sin vacilación la causa de la paz ante la imposibilidad del triunfo revolucionario del alzamiento armado que tiene una presencia marginal.

También los grupos paramilitares tienden a reducirse y desaparecer por la acción del Estado contra la delincuencia o por sometimiento a la justicia.

Cambio en la política porque las Farc convertidas en partido político coadyuvaran a la formación de una gran convergencia de fuerzas, partidos y movimientos alternativos para trabajar en la perspectiva de un nuevo pacto político nacional que culmine en un nuevo proceso de Asamblea Constituyente. Así lo visualizó y decidió la X Conferencia Guerrillera de las FARC, la última antes de la dejación de armas, realizada la semana pasada en Llanos del Yari, Caquetá.

Está contemplada en el acuerdo de paz una apertura democrática que incluye estatuto de la oposición, reforma del poder electoral y nuevas posibilidades para los movimientos y la protesta social. La posibilidad de un empoderamiento ciudadano, social y popular en territorios y regiones será real en la medida en que iniciativas articuladoras se abran camino.

El júbilo de la firma del Acuerdo tendrá que traducirse en hechos y ello implicará un arduo proceso de reconfiguración de toda la política cuyo diseño aparecerá esbozado en los resultados del próximo 2 de octubre. Una característica de la nueva realidad política que comienza a surgir es un mayor interés de la juventud por lo público y por el fortalecimiento de una institucionalidad que sirva a la realización de sus proyectos de vida.

Los próximos seis meses serán el tiempo político en que se consolida el marchitamiento de la guerra y despunta un nuevo florecimiento de la política.

@luisisandoval