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Preguntas al presidente Duque y su gabinete (III)

10:48:00 a.m. Add Comment

Presidente, no puede usted hacer política sin ahorrar ningún recurso a su alcance y pedir a los demás que no la hagan, o plantear que la única forma de hacerla es rodearlo a usted y a su gobierno. Nada en la sociedad es ajeno a la política, ni el manejo de las pandemias.

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador

Presidente: patético resultó la semana pasada que mientras usted, sus ministros y otros altos funcionarios entregaban “buenas noticias”, explicaban el “gran esfuerzo” y pasaban videos con “testimonios” de personas agradecidas, el país se estremecía con las demandas no atendidas de pobres de siempre y de nuevos pobres, las protestas más que justas del personal de salud que trabaja en condiciones lamentables, el reclamo de empresarios medianos y pequeños a quienes los bancos no les prestan, el afán de muchos compatriotas en plan de regreso al país desde lugares lejanos, la angustia de miles de reclusos ante la expansión del contagio en cárceles que siguen atiborradas…

El gobierno en pantalla parecía la orquesta que toca hermosas partituras mientras el Titanic se hunde, o el carrusel que sigue girando alegre con sus caballitos saltarines mientras todo se conmociona a su alrededor. La semana pasada fue también la de inicio de sesiones virtuales del Congreso de la República, el debate entre expertos sobre la forma de financiar la emergencia y el examen público del  momento y las condiciones en que puede procederse a flexibilizar la cuarentena para la reactivación de algunos sectores económicos. Todo informatizado…  

Abierta la columna han llegado numerosas y valiosas contribuciones. Más preguntas. Hay mucho tema... Dedico el limitado espacio a tocar, solo eso, la financiación de la emergencia, el lugar privilegiado de los bancos, la corrupción voraz que ya sacó las orejas, y el ineludible tema de la política siempre presente donde quiera que está en juego el interés de una sociedad espléndidamente plural pero al mismo tiempo escandalosamente desigual. Breves aperturas a enormes temas.

Presidente, el sector financiero ha sido el primer beneficiario de las medidas tomadas por usted ante la llegada del COVID-19 (106 decretos). Todo está sometido a su intermediación, su condicionamiento y su ganancia exorbitante. Hasta usted tuvo que reconocer que hay bancos “vampiros”. ¿Por qué no asumir una política decidida y enérgica de monitoreo e intervención de los bancos para disponerlos a otorgar crédito a quien lo necesite con el dinero, ¡30 billones!, que ya les ha depositado el Gobierno? Importantes propuestas han hecho al respecto los senadores David Barguil, Jorge Robledo, Rodrigo Lara y Gustavo Petro, entre otros.   

¿Por qué no tomar en cuenta propuestas hechas por expertos tan notables como Mauricio Cabrera, Mauricio Cárdenas y José Antonio Ocampo? Ellos plantearon en reciente videoconferencia de LIDES: exenciones otorgadas por ley de financiamiento a grandes empresas se pueden aplazar por dos años; preferible financiamiento primario, es decir, préstamos directos del Banco de la República al Gobierno, no compra de deuda a través de los bancos los cuales, con ese procedimiento, han obtenido ya una ganancia fácil del orden de los $500.000 millones de pesos.

¿Por qué no tomar en cuenta el acuerdo hecho en Chile y la política sobre  bancos del gobierno de Portugal? En Chile hubo acuerdo Bancos-Gobierno para bajar tasas de interés. En Portugal “la banca no puede querer ganar dinero con la crisis, lucro cero en el ejercicio 2020 y 2021”. ¿Por qué no pasar de auxilios de 75.000 (devolución IVA) y 160.000 pesos (ingreso solidario), que para muy poco alcanzan, y proceder a un apoyo de un salario mínimo, para 10 millones de hogares (8.7 billones) que dependen de la economía informal, cuentapropistas e independientes? Propuesta generada leyendo pronunciamiento del Comité Nacional de Paro del 14 de abril.

Presidente, las que usted llama “ratas de alcantarilla” volvieron más activas cuando apareció el primer peso para la emergencia y ahora pululan por doquier. Los propios órganos de control -Contraloría, Procuraduría y Fiscalía-, en acción conjunta contra la corrupción, están haciendo graves descubrimientos y comienzan a adelantar investigaciones y a adoptar correctivos. Un Ministro, el de Agricultura, será investigado, un Gobernador, el De Chocó, fue suspendido, un alcalde, el de Calarcá también suspendido. 31.928 contratos comenzaron a ser examinados con lupa. Solo una ciudadanía vigilante hará que se espanten las ratas, que no se quede todo en “investigaciones exhaustivas”…

Presidente, no puede usted hacer política sin ahorrar ningún recurso a su alcance y pedir a los demás que no la hagan, o plantear que la única forma de hacerla es rodearlo a usted y a su gobierno. Nada en la sociedad es ajeno a la política, ni el manejo de las pandemias. Admiro su afán por acertar ante la inédita situación en que estamos pero, por favor, la interlocución necesaria del Presidente de Colombia, más que con el Presidente Trump, es con su propia sociedad para comprender su clamor, para buscar acuerdos y aún, ¿por qué no?, para avanzar en la transición de la república elitista en bancarrota a la república democrática que anhela el país nacional.

Nota: se espaciará un poco la aparición de esta columna en el trimestre siguiente por trabajos pendientes que es preciso terminar. Agradezco la comprensión de los lectores. LS. 

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Novoa: magistrado incómodo

3:03:00 p.m. Add Comment

Novoa no se arredra ante las dificultades y, sin rodeos, declara que el Consejo Nacional Electoral debe abandonar el secretismo y actuar de cara a la ciudadanía haciendo públicas sus actuaciones en tiempo real pero, más aún, es el mismo CNE el que debe desaparecer.
Por: Luis I. Sandoval / El Espectador
El 18 de septiembre de 2014 se posesionó Armando Novoa García, abogado externadista, reconocido constitucionalista, como magistrado del Consejo Nacional Electoral.
Por primera vez entraba a ese cuerpo de control de las elecciones y los partidos una persona que no pertenecía a las fuerzas políticas tradicionales de origen liberal y conservador. Su elección en el Congreso de la República fue posible por los votos coaligados de los partidos Polo Democrático, Alianza Verde y Mira.
En esa oportunidad expresó el presidente de la República: “Me complace como colombiano y como demócrata, porque aquí se está dando un paso adicional en algo que creo: en ir abriendo esta democracia lo máximo posible para hacerla cada vez más incluyente, para darle cada vez más espacio a la oposición, para que todos los colombianos sientan que hay unas reglas de juego que son unas reglas justas dentro del quehacer democrático”.
Santos destacó las calidades y la hoja de vida del magistrado Armando Novoa y dijo que “su presencia en el Consejo Nacional Electoral, a nombre de partidos políticos que no tenían representación en este ente, se constituye en garantía para la institucionalidad y la transparencia de los procedimientos democráticos. Lo que le deseo es muchos éxitos. Su éxito es el éxito de nuestra democracia”.
Pero la realidad ha sido muy otra. El magistrado Novoa, el único funcionario en un órgano de control que no pertenece a las fuerzas políticas mayoritarias, ha encontrado todo tipo de dificultades para el ejercicio de sus funciones, hasta el punto que sus colegas del CNE, aceptando recusaciones forzadas, lo han apartado del estudio de los dos más sonados casos de dineros de Odebrecht en la política, como serían los de los partidos Centro Democrático y de la U.
Digo recusaciones forzadas porque lo que las genera no son las supuestas declaraciones imprudentes que haya hecho Novoa sino noticias, filtraciones en los medios, de actuaciones o propuestas del magistrado. Muy rápidamente el CNE ha aceptado las recusaciones al parecer pretermitiendo el debido proceso lo cual ha conducido a Novoa a plantearse acciones de tutela ante las autoridades judiciales.
Aparte de ello hablar de manera hipotética de que si se configura un delito ello acarrea determinada sanción de ley para nada es prejuzgamiento de una situación de la cual conoce la sala plena. La lógica espontánea que se aplica en tales casos para nada configura anomalía alguna.      
El hecho de que se constriña y acorrale a un magistrado que está cumpliendo con la función de procurar la transparencia en la política, en un país abrumado de corrupción y con su legitimidad institucional cuestionada con razón, es extremadamente preocupante. Hoy, por demanda ciudadana y por desarrollo de lo acordado en el punto 2 de La Habana, es preciso proceder a una gran reforma política que incluya, por supuesto, la reforma del poder electoral carente de condiciones que garanticen el ejercicio transparente del sufragio, la vida democrática de los partidos y la financiación sana de la política. Novoa está actuando en favor de cambios ineludibles.
Novoa García no se arredra ante las dificultades y, sin rodeos, declara que el CNE debe abandonar el secretismo y actuar de cara a la ciudadanía haciendo públicas sus actuaciones en tiempo real pero, más aún, es el mismo CNE el que debe desaparecer: “Se necesita un poder neutro, un órgano de control de las elecciones no controlado por los partidos políticos, de origen técnico, con magistrados que piensen en términos más jurídicos que políticos y electorales, y eso obliga a la modificación de algunas normas de la Constitución”, plantea. 

Humberto a la calle por la paz

2:40:00 a.m. Add Comment
Un encanto que es preciso devolver a la política es su carácter serio de anuncio, propuesta, promesa, sueño.
Por: Luis I. Sandoval / El Espectador
La política entendida como acción colectiva para resolver problemas o realizar proyectos colectivos, la política restauradora de confianza y esperanza cuando ellas, esenciales, están agotadas; la política del sujeto multitud que, como está pintado y escrito en los billetes de mil, cuenta con un(a) líder plenamente consciente de que “yo no soy hombre, soy un pueblo” sobre la premisa de que “el pueblo es superior a sus dirigentes”, esa es la política transformadora que necesitamos. 
Colombia tiene hoy la posibilidad extraordinaria de que el país de las regiones, los territorios, los proyectos de vida y las demandas de justicia social se sobreponga al país de los cálculos, las dinastías, la clientela y la corrupción. El país nacional palpitante de los movimientos por la paz transformadora puede sobreponerse al agobiante país político en decadencia. El voto crítico y propositivo puede ser asumido como nueva dimensión de la movilización.
Colombia irá hacia ese atrayente horizonte germinal si logra hacer viable una gran coalición por la paz como la que vienen proponiendo Alfredo Molano, Patricia Lara, Alpher Rojas, Piedad Córdoba, Elizabeth Úngar, Camilo González,  Clara López, el Senador Iván Cepeda, entre otros, y ahora el exjefe de la Delegación del Gobierno en la mesa de paz de La Habana.
Efectivamente en entrevista del 13 de febrero (El Tiempo) Humberto de la Calle expresa con toda nitidez: “Todos los amigos del proceso tenemos que ponernos en guardia. La amenaza es seria (“Centro Democrático si gana la elecciones en 2018 modificaría los acuerdos de paz con las FARC”: José Obdulio Gaviria, Senador). En lo personal creo que hay que volver a salir con toda la fuerza a defender lo obtenido. No nos van a quitar la paz. No lo  podemos permitir. Ahora sí que es necesaria una coalición amplia, para que de aquí al 2018 nos movilicemos en defensa del acuerdo y de su  implementación genuina”. 
Considero que la propuesta de gran coalición por la paz merece toda atención porque es un recurso político válido y pertinente ante la situación de crecientes dificultades que atraviesa el cumplimiento e implementación de los Acuerdos de La Habana. El país requiere una voluntad política sostenida de paz, paz de Estado, que asegure que se cumplen los acuerdos con las insurgencias políticas y no se defrauda al pueblo colombiano. 
Sería inconcebible que firmada la paz y abocados a su construcción no hubiera quien la enarbolara como bandera en la campaña electoral que se avecina. Hace bien Humberto de la Calle en no dejar expósita la frágil criatura de la paz.
Paz, transparencia, equidad, reforma política son necesidades vivamente sentidas que serán asumidas programáticamente en la campaña al Congreso y la Presidencia. Otro país, otra democracia, otra forma de vida, otro aire es posible.
Todo está dado para que una poderosa corriente de entusiasmo vital desde abajo y desde la periferia se produzca en los intensos y decisivos meses que vivimos y elija en mayo de 2018 a la presidencia de la república a una figura capaz de cerrar el aciago siglo veinte y comenzar por fin un luminoso siglo veintiuno.
Tiene el país una oportunidad de oro para articular la idea de república democrática a la idea de justicia social y dignidad nacional que aportan los insurgentes decididos a la paz. Ese sueño es posible. La consigna, el santo y seña, el grito de los años 40 “¡A la carga!”, se transmuta hoy en el clamor “¡A la paz!”.
@luisisandoval

¡Garantías! ¡Garantías! ¡Garantías!

4:56:00 p.m. Add Comment

Las víctimas exigen garantías: verdad, justicia y reparación, reales, efectivas, oportunas, ¡no con exasperante lentitud como la restitución de tierras! 

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador

Los movimientos sociales y expresiones de oposición exigen garantías para sus líderes y lideresas, basta ya de asesinatos y amenazas, ¡no más exterminio sistemático! Los excombatientes de movimientos insurgentes que firmaron la paz exigen seguridad jurídica, socioeconómica y física cuando están a punto de volver a sus pueblos, sus hogares de origen, la vida corriente de ciudadanos y ciudadanas; ¡demandan el desmonte real de los grupos herederos del paramilitarismo que los tiene en la mira!       
Garantías es hoy el clamor que se levanta en todos los rincones para que de verdad llegue la paz, para que la terminación del enfrentamiento político no se diluya en nueva ola de sangre. Se tienen infinidad de informes, unos nacionales, otros internacionales, que describen y analizan este fenómeno en todos sus aspectos y alertan sobre las consecuencias nefastas que de mantenerse tendría para la paz. En una columna titulada “Deja Vu” Antonio Caballero trata el tema en la revista Semana que está circulando.
Dice Caballero: “Siguen las matanzas del paramilitarismo en las narices del gobierno y de la Fiscalía, los cuales aseguran que el paramilitarismo no existe. Se acumulan las denuncias… Las matanzas presentes son una amenaza para la construcción de la paz mucho más seria que las discrepancias bizantinas sobre las gradaciones de la administración de justicia para las matanzas pretéritas. Ignorarlas como pretenden la Fiscalía y el gobierno, bajo el pretexto ridículo de que ‘no existe sistematicidad’, el mismo pretexto que ha sido usado de manera infame para disculpar o negar detenciones-desapariciones y ‘falsos positivos’, no es solo ceguera, es también complicidad”.  
Y con aguda visión de historiador observa el Maestro Medófilo Medina, de la Universidad Nacional, en muy reciente escrito: “En las consideraciones sobre el posconflicto en el orden de urgencias ocupa un lugar muy importante la cuestión de los asesinatos de líderes y lideresas sociales y políticos. Con resignación, si no con cinismo en Colombia se admite que los acuerdos de paz o a los eventos de entrega de armas han sido seguidos por el asesinato de sus protagonistas del lado popular o insurgente. 
La lista se inicia con el caudillo llanero Guadalupe Salcedo y se cierra con el exterminio de la Unión Patriótica. Esto se asume como una especie de tradición nacional, lo cual resulta monstruoso… El gobierno ha manejado el tema con notable frivolidad… Nada hay de aleatorio en estos crímenes. No son resultado de riñas, ni cobertura de robos. Son claramente víctimas de agentes con objetivos políticos criminales que es característica central del paramilitarismo. La negativa oficial a reconocer el fenómeno es una forma de connivencia con el mismo… 
Hoy ante la conciencia pública debe plantearse la necesidad de una lucha frontal e inaplazable contra el asesinato político y su agenciamiento por el militarismo. La eliminación física de los líderes y lideresas no puede seguir aceptándose como una tradición nacional. No es el problema de solidaridad con las víctimas. Es la cuestión vital de si Colombia accede a la definición mínima de democracia: no se puede prolongar la desgraciada tradición de un sistema político que para reproducirse a la vez cuenta cabezas y las corta”.
Cito estas autorizadas voces para dar mayor fuerza a lo que mi modesta pluma ha explicado en varias columnas: las garantías son condición sine qua non de la paz. No “garantías hostiles”: monopolio real de la fuerza en el Estado y garantía de que éste la usará para preservar las libertades de todos. ¡Garantías ya!   

Carta sin sobre…

11:18:00 a.m. Add Comment

Esta singular carta llegó efectivamente sin sobre porque su autor, Rafael Ballén, se asume “como el náufrago que lanza su mensaje de angustia en mitad del océano…” Es una carta de pocas palabras. El libro, en formato de bolsillo y letra fácil de leer, tiene solo 143 páginas, pero el mensaje es denso, concreto y punzante: “este es un momento crucial y único de la historia de Colombia, de todos nosotros depende aprovecharlo o dejarlo pasar”.

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador.

Momento crucial llama Rafael al tránsito de la guerra a la paz, de la semi-democracia colmada de violencias a la democracia creciente sin violencia abierta. El sentido de urgencia del mensaje no se encasilla en una visión inmediatista o cortoplacista, la visión que preside el análisis y la propuesta es rigurosamente de proceso a la vez social, político, cultural e histórico, correspondiente a mucho más que un cuarto de siglo. Tiempo en que la guerra se agota y se abre camino el triunfo de la política.

La Carta visualiza un conjunto muy amplio de destinatarios: a todos los colombianos y colombianas con responsabilidad en el buen suceso de la transición, pero prioritariamente “a los pequeños y grandes colectivos de inconformes e indignados” y a un espectro diverso de personas que simbolizan las aspiraciones de cambio, justicia, democracia y dignidad del pueblo colombiano y sus expresiones territoriales. Ballén explícitamente prioriza a los jóvenes: “pongo la primera y última ilusión de esta carta en la inteligencia y el corazón de todos los jóvenes”.

“Solicito a todos los destinatarios de esta carta poner al frente de sus dinámicas y esfuerzos políticos, un discurso y una acción que contemple un proyecto de país.

Que el país sobresalga por encima de las organizaciones sociales y políticas, grandes o pequeñas, así como por encima de los intereses de grupo. Teniendo esto claro, les pido hacer un esfuerzo de unidad, o al menos de entendimiento, que le permita a las izquierdas convertirse en opción de gobierno y referente de poder.

De esta forma, la unidad no será solo entre grupos, cualquiera sea su carácter, sino entre grandes segmentos sociales, rompiendo así los sectarismos y la preeminencia de la ideología que imperan sobre la realidad que vive y oprime a las mayorías sociales”.

Indiscutible la pertinencia de este llamado porque vivimos tiempos excepcionales. Lo que parecía imposible se logró: terminar la guerra de 50 años mediante un diálogo político y un programa definido de transformaciones. Hay que hacer conciencia de ello: se acabó la guerra, en poco tiempo será completo el acuerdo con todas las insurgencias, el reto ahora es llenar de contenido la paz. Lo que ocurra depende de los cambios que se operen en las fuerzas políticas y sociales y cuáles de ellas sean gobierno en los próximos 12 años.

Ballén, clarividente por experiencia, se sitúa en el momento que viene y plantea: “Si las fuerzas e indignados de Colombia no alcanza para asumir el gobierno en 2018, deben alcanzar para definir en manos de quien ha de quedar el desarrollo de los convenios de paz de La Habana y los que surjan de la negociación con el ELN. Esa capacidad de decisión debe permitir acuerdos ideológicos, programáticos y político-administrativos, con la élite a quien las izquierdas respalden en la segunda vuelta presidencial”.

La Carta sin Sobre de Rafael Ballén pone al sector alternativo a pensar seriamente en estrategia y táctica para construir mayorías, acceder al poder y ser gobierno. Piedad Córdoba, Alfredo Molano, Jaime Caicedo, entre otros, ya están aportando al debate. El mensaje angustioso del náufrago está llegando a manos inteligentes.

@luisisandoval

Populismo

6:38:00 a.m. Add Comment

Se están llamando populistas los movimientos y fenómenos políticos tanto de derecha como de izquierda que cuestionan el actual orden político.

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador.

Se considera que hay populismo cuando se produce una convocatoria, electoral o no, triunfante o no, a las bases ciudadanas contra las elites políticas dominantes.

Se identifican populismos en America Latina y en Europa y ahora se dice que “El populismo mundial libra su batalla en Estados Unidos”, “EEUU cae en manos del populismo agresivo de Trump”. Esos fueron titulares de primera página en El País de España la semana pasada. Der Spiegel de Alemania grafica en carátula a Trump como un meteorito que va aterrador contra el planeta tierra.

El señalamiento de populismo es un mecanismo defensivo del statu quo cuando la democracia representativa que lo sostiene acusa condiciones de crisis por todas partes. La política monopolizada por una casta, alejada de la deliberación y participación popular, casi siempre signada por la mácula de la corrupción, deficitaria en soluciones para la gente del común, impregnada a menudo de xenofobia y discriminación de enormes minorías, resulta asqueante para ciudadanos y ciudadanas conscientes de sus derechos y, por ello mismo, indomables en su indignación.

El populismo será de derecha cuando cabalga sobre sentimientos primarios y poco o nada dignificantes de la masa, y será progresista o de izquierda cuando recoge la inconformidad y promueve una dinámica emancipatoria de la multitud.

Hay populismos de populismos. Apelar al pueblo en contra de las elites con cierta retórica y un esquema caudillista no siempre es beneficioso para el pueblo. Puede ser un espejismo que ilusione y le produzca nuevas frustraciones al pueblo. También hay situaciones erroneamente señaladas como populistas. No es unívoco el término.

No obstante concuerdo con una gama amplia de pensadores políticos que han señalado que el pueblo está de regreso como categoría y realidad de la política, lo cual se debe a la necesidad de ampliar y profundizar la deliberación-participación-moviliación ante las inveteradas y trágicas, cada dia mas insoportables, limitaciones de la representación.

En cierta forma es recuperar aquello de que la democria es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo (Lincoln). Del, por y para no pueden faltar. La democracia sería desde su origen y definición una forma genuina de populismo.

La necesidad de propiciar el tránsito de múltiples formas dispersas de resistencia hacia un sujeto plural articulado pasa por ganar una identidad de pueblo: “Yo no soy un hombre /una mujer/, soy un pueblo”, “El pueblo unido jamás será vencido”, "Solo el pueblo salva al pueblo", “Clase popular al poder”.

El populismo emancipatorio puede inclusive ser la vía de constitución del pueblo como sujeto político a condición de que la forma populista de hacer la política no aleje ni lesione la forma republicana de gobernar.

"Ninguna configuración social está exenta de populismo, y menos que ninguna la liberal, porque cuando se trata de reconstruir lo político, allí se tiene que dar la formación populista" (Villacañas, 2015).

Aunque en USA haya triunfado Donald Trump, no hay que olvidar que existe Bernie Sanders con amplia acogida sobre todo entre los jóvenes; los dos, por vías muy diferentes, opuestos a la continuidad del desgastado establecimiento político.

Hay que precaverse de los populismos retardatarios y fascistoides y saber impulsar, como quizá sea la circunstancia colombiana actual, los populismos progresistas, reformistas y transformadores o inclusive revolucionarios.

Colombia en la hora de la paz, para que esta avance como transformación en la transición, requiere la constitución del pueblo como sujeto protagónico del cambio.

Un populismo social unido se ve cada vez más necesario.

@luisisandoval